
Que conste que aquí hablo sólo en mi
nombre.
Queda claro.
He estudiado los procedimientos y las personas implicados en el fraude
de las hipotecas subprime.
A todos nos preocupa.
Y temo que se ha repetido el esquema de la gran estafa de
Savings & Loans - cajas de ahorros de EE. UU. - de los 80. Las
subprime son el último entramado mafioso que han acabado
pagando los contribuyentes de EE. UU.
Y todos los ciudadanos de Occidente.
Como recordará, Ronald Reagan liberalizó y
desregularizó la operativa de las cajas...
Un hito en la historia económica.
... Pues bien, aquella liberalización dio alas y
abrió las puertas a las bandas mafiosas norteamericanas, que
comenzaron a colocar a sus hombres en el entramado
político-financiero de las cajas, que, hasta la
liberalización de Reagan, sólo habían
interesado a pequeños y somnolientos burócratas
financieros.
Las cajas eran el negocio 5-4-3: prestar al 5%; remunerar al
4%, y a las 3... ¡al golf!
Hasta que la mafia americana puso sus ojos en ellas y en la
posibilidad de quedarse con ingentes cantidades de dinero con una
maquinación mucho menos sofisticada que los
análisis financieros que estamos leyendo.
Pero hubo un villano: Charles Keating.
No estaba solo: recuerde que McCain, el hoy candidato a la
presidencia, fue uno de los Keating´s five: los cinco
senadores que brindaron su complicidad al mafioso y le blindaron
políticamente.
¿Cómo funcionaba aquel esquema?
¡De forma casi idéntica a las subprime! Un grupo
de
delincuentes de guante blanco se infiltra en una institución
financiera gracias a ciertos contactos políticos...
Ya pasa.
... Una vez dominan los resortes de la concesión de
créditos y la administración de riesgo, el resto
es fácil de imaginar: se autoconceden créditos de
forma masiva e indiscriminada y sin ninguna garantía real,
usando a otros miembros de su mafia.
Y la bola morosa crece y crece...
La trama aprovecha la liberalización de los nuevos
instrumentos financieros de difusión de riesgo y la bola
rueda empujada por todos: constructores, agentes inmobiliarios, quienes
conceden los préstamos, quienes los aprueban, quienes los
empaquetan en productos financieros y quienes los sacan al mercado
secundario de deuda, y quienes, desde las agencias de
calificación de riesgo, los califican de fiables...
¿Todos conchabados?
Basta con unas cuantas complicidades, algunas complacencias y otras
omisiones de responsabilidad. Al final, la bola es tan grande que ya no
puede haber responsables ni delincuentes: el agujero penal se los
tragaría a todos, así que más vale no
abrirlo.
¿Se nombra una comisión y a taparlo con
dinero público?
Recuerde que, cuando el agujero de las cajas se convirtió en
inabarcable, Reagan también nombró a una
comisión especial, como ahora Bush, para reponer con dinero
público el descubierto de la estafa mafiosa.
Y los too big to fail (demasiado
grandes para quebrar) ni siquiera cierran.
También están quienes han comprado esas deudas
empaquetadas y quienes se han pillado los dedos desde el extranjero:
ahora han descubierto que son las víctimas de un delito que
ni siquiera todavía se atreven a denominar como tal...
¿Y la trama mafiosa se queda el botín?
Un banco puede equivocarse una vez al conceder un
crédito, tal vez un cinco, un diez por ciento de las veces
en que aprueba un riesgo hipotecario... Pero ¿miles de
veces?, ¿miles de veces hasta ocasionar pérdidas
de miles de millones? ¿De verdad puede creerse alguien que
no se percibía la insolvencia de los prestatarios?
Cuesta creer que haya alguien tan inútil tantas
veces seguidas...
Sólo añadiré que el propio Alan
Greenspan se refiere en sus memorias al timo de los Savings &
Loans como crook operations...
Asunto de chorizos: muy elocuente.
Y yo creo - insisto en que aquí hablo sólo a
título personal - que el de las subprime tampoco es un
asunto
de malos gestores, sino de buenos chorizos...
Buenísimos: nadie habla de robo.
Recuerde que otro delincuente convicto de los 80, Richard Milken, iba a
invertir sus ganancias... ¡a negocios de Las Vegas!
¿La mafia americana se ha sofisticado hasta el
punto de controlar Wall Street?
Yo sólo apunto las escandalosas similitudes entre
la trama de las subprime y la de Savings & Loans: entrar en el
sistema financiero con complicidades políticas y saquearlo
desde dentro. Políticos y mafiosos de alto nivel
se lucran,
y el agujero se deja para el erario público. Por eso se
habla de "implosión" de la banca de inversión.
¿No es usted un poco paranoico?
Llevo muchos años investigando el crimen organizado y sus
derivaciones financieras y económicas. Mi trabajo me granjea
muy pocas felicitaciones. Ya no las espero.
¿Dónde estará todo ese dinero
ahora?
Existen paraísos fiscales, desde luego.
¿Por qué no los investigan a fondo?
La experiencia me enseña que es imposible fiscalizar esos
paraísos.
¿Por qué?
El problema es que también desempeñan un papel
útil a las instituciones legales.
El comisario Gayraud me cita en un bar de París. Lleva gabardina y bufanda, aunque no hace frío. Es tímido - por lo menos habla siempre muy bajito - y educado hasta resultar cordial; no se le escapa detalle de quien entra y quien sale del local y sabe quién soy antes de preguntarme. Hablamos de ETA, de la mafia corsa, de la Camorra comprando inmuebles en Barcelona y en el centro de Bruselas; hablamos de Marbella, de algunos millonarios españoles; de jueces, de periodistas y de banqueros. Al final, lo que leen es lo que cuenta con su aprobación para ser publicado, además de lo que explica en su libro El G-9 de las mafias del mundo (Urano).