LLUÍS AMIGUET - 17/10/2008
Hemos permitido que una élite de banqueros acumulen
tanto poder que, para lucrarse, han podido arruinar sus propios
países e infligir graves daños a toda la
economía mundial.
¿Por qué arruinar su propia sociedad?
Porque ya no es la suya. Ya no tienen nada que
ver con los
problemas de todos nosotros ni son capaces de ponerse en nuestro lugar.
Son marcianos que viven en su planeta privado, al que han llegado con
retribuciones simplemente inimaginables para nosotros. Y les importamos
muy poco.
Por ejemplo.
Paul Krugman cita el sueldo de un responsable de fondos de alto riesgo
equivalente al salario de todos los profesores de primaria del estado
de Nueva York durante tres años.
No era un mileurista este señor.
Si permitimos que un puñado de ejecutivos ganen
más que todo un Estado, no nos podremos quejar luego de que
arruinen ese estado y a nosotros con él.
¿Qué hacer?
Los europeos debemos cambiar la legislación, intervenir en
los bancos, racionalizar su gestión y fiscalizar los
salarios de sus ejecutivos.
Todo un programa.
Jared Diamond, profético en Colapso, lo explica muy bien:
cuando ganas esas cantidades obscenas de dinero, dejas de ser un
ciudadano y puedes arruinar tu propio país, y eso incluye el
medio ambiente. Esa élite que decide contaminar una
región para mantener sus ingresos ya ha dejado de sentirse
parte del planeta. Y sabe que si el daño que causa es lo
suficientemente grande y global, quedará impune.
Defendámonos.
Su discurso suena izquierdista.
Al contrario, soy moderado y centrista, pero precisamente por eso creo
que debemos reaccionar ahora para salvar la economía social
de mercado antes de que la crisis - anteayer Alemania
anunció que estaba al borde de la recesión- se
convierta en caldo de cultivo para la extrema izquierda.
¿Qué dirá un despedido de Nissan, que
como muchas empresas justifica con la crisis otros manejos, cuando
piense en los miles de millones inyectados en la banca
española?
Le veo preocupado.
Seriamente. Y lo peor acaba de empezar: cuando en unas semanas una
escuela en un pueblecito alemán no tenga fondos
públicos para contratar al maestro que necesitan, todos se
acordarán de los 500.000 millones de euros que el Estado ha
empleado en rescatar a la banca. Y la extrema izquierda
tratará de explotar ese resentimiento.
¿No será usted alarmista?
Trato de ser responsable. Soy de los que piensan que nada
volverá a ser igual. Y creo, con la canciller Merkel, que
debemos actuar ahora con decisión para defender los valores
de la cultura del esfuerzo, del trabajo cotidiano a cambio de un
salario racional; del derecho a una jubilación digna
después de una vida cumpliendo con tu deber. Mi secretaria,
por ejemplo...
¿. ..?
Mi secretaria tiene 72 años y había ahorrado
20.000 euros para su jubilación. Un banco alemán
la engañó diciendo que los invertía en
un "fondo muy seguro" que resultó estar respaldado por
Lehman Brothers. Mi secretaria ha perdido los ahorros para su vejez...
¿Qué confianza quiere que tenga en el actual
sistema bancario?
No ha sido sólo su secretaria.
Sólo le diré que, hace unos días, los
bancos alemanes estuvieron a punto de quedarse sin dinero para operar.
Es un dato estremecedor.
Por eso mi diario ha editorializado que debemos intervenir sin
complejos para defender nuestros valores y nuestra sociedad de esos
banqueros depredadores, que no son todos, desde luego, pero les hemos
concedido poder para arruinarnos a todos.
Parece el fin de una era.
Creo como la canciller Merkel que es el fin de la absoluta permisividad
en los mercados. Y confío en que Alemania lidere ese
movimiento europeo para intervenir en los bancos, regular el sistema
financiero, controlar sus sueldos y devolver, en fin, la tranquilidad y
la confianza a los europeos en un sistema económico que
recompense con equidad y moderación el esfuerzo, el ahorro y
el trabajo a largo plazo.
¿Cuál es el camino?
Gordon Brown ha iniciado la entrada del Estado en el capital de los
bancos: me parece un camino acertado para empezar...
Tal vez no todos los bancos necesiten intervención
estatal.
Esa élite malversadora sabe que su manipulación
debe ser global para ser impune, y por eso todos los bancos acaban
contaminados aunque observen una buena gestión. Por eso es
necesaria la regulación y el control para todos aunque no
todos hayan abusado del poder que les hemos permitido.
Muchos banqueros y bancarios han administrado bien sus
recursos.
Desde luego, pero yo estoy hablando ya de un cambio de mentalidad.
Durante los últimos años nos habíamos
instalado en una cultura que suponía que cada uno
debía velar por su propio destino: debías ahorrar
tú para tu propia jubilación...
Para eso hay que fiarse de los bancos.
... Esa es la confianza que se ha quebrado y es toda la sociedad
europea la que debe intervenir para recuperarla.