Un humilde caracol marino ha ayudado a los científicos a desenredar las señales que mantienen jóvenes a las células madre



Las células madre embrionarias humanas pueden dar origen a casi todos los tipos de células del cuerpo. En un momento dado podrían proporcionar tejidos de reemplazo a los pacientes, pero hay obstáculos que impiden a los investigadores poner las células en el organismo del paciente.

Uno de los problemas es que los científicos todavía no saben cómo controlar las transformaciones de las células en células de otro tipo. Otro problema consiste en que las células no se pueden cultivar sin ayuda de células de ratas, lo que significa que podrían contaminarse con proteínas de este roedor.

Ali Brivanlou, de la Universidad Rockefeller de Nueva York, dice que pueden haber encontrado una solución parcial a estos problemas. Brivanlou trató las células madre embrionarias con una sustancia química, denominada BIO, procedente de un caracol de mar.

Brivanlou y sus colegas descubrieron que BIO detuvo la transformación de las las células madre embrionarias en células adultas especializadas. BIO opera mediante la activación de un conjunto de señales proteínicas - denominada la ruta Wnt - en las células madre embrionarias.

Sabemos que la ruta Wnt está implicada. Antes, este mismo año, los investigadores informaron que también se evita que las células madre que forman la sangre se conviertan en otro tipo de células.

El descubrimiento podría ser útil a los científicos que tratan de aplicar tratamientos terapéuticos basados en células madre. Mediante el control de la ruta Wnt se podría instruir a las células a mantenerse jóvenes, y a especializarse en un momento dado.

El empleo de sustancias químicas tales como BIO quizás elimine también la necesidad de utilizar las células de apoyo de los roedores, que suelen desprender proteínas que detienen la especialización de las células madre. Muchos grupos de investigación buscan alternativas para eliminar esta dependencia nutricional entre las células humanas y las células de ratón.

Hasta ahora, Brivanlou sólo ha seguido la evolución de las células durante unos pocos ciclos de la división, de modo que no sabe por cuánto tiempo el compuesto BIO puede mantenerlos. Pero confía en que estudios posteriores ayuden a los científicos a descubrir la manera de manipular las células madre a voluntad.

"Si queremos introducir las células madre en terapias, vamos a necesitar líneas celulares que nunca se habían desarrollado en proteínas extrañas," dice Brivanlou. "Este trabajo nos debería ayudar a situar las células madre en tratamientos clínicos."

Fuente:http://www.nature.com/nsu/031222/031222-4.html
Versión en español: Lluís Compte - Enero 2004