Más
de 35.000
españoles sufren esclerosis múltiple, una
enfermedad
neurológica, crónica e incurable, que afecta al
cerebro y
la médula espinal. La marca de identidad de esta dolencia,
que
castiga sobre todo a las mujeres, es la progresiva discapacidad que
genera a los afectados. El profesor Alan J. Thompson, uno de los
mayores expertos de Europa en el tratamiento de la afección,
llegó ayer a Bilbao invitado por la Fundación La
Caixa
para dar una charla en el museo Guggenheim titulada 'Esclerosis
múltiple: superando el desafío'.
-¿En qué consiste ese desafío? Todo
eso que
describe, ¿qué efecto tiene en una persona?
-Tremendo. La esclerosis múltiple puede producir mucha
incapacidad, depresión, afecta a las relaciones personales,
la
familia. Nuestro reto, como neurólogos, es dar con la mejor
manera de manejar una situación tan compleja.
-¿Cómo se supera una enfermedad degenerativa y
sin cura
posible?
-Lo que debe preocuparnos es cómo tratarla. Hoy tiene
tratamientos y eso es muy importante. Y cuanto antes la tratemos, mejor
podremos impedir un mayor deterioro físico.
-¿Hasta qué punto incapacita?
-Al menos, el 60% de las personas que la desarrollan acaban teniendo
alguna dificultad para caminar en el plazo de diez o quince
años. Un número determinado de estas personas
tendrá que recurrir a una silla de ruedas. La
mayoría
tienen de 20 a 30 y pico años; y ese es el verdadero drama.
-¿Por qué se ceba en los jóvenes?
-El problema con esta afección es que todas estas preguntas
tan
sencillas no tienen una respuesta clara. Tal vez, cuando uno es
sólo un niño sucede en su cerebro algo que no se
presenta
hasta que se tienen más de veinte años.
Campo
esperanzador
-¿Para qué han servido los avances
de los
últimos años?
-Ahora tenemos una mejor comprensión de lo que pasa cuando
alguien desarrolla la enfermedad. La resonancia magnética
nos
permite ver en imágenes los procesos que se producen en los
tejidos de estas personas. Podemos ver mejor dónde
intervenir.
Además, los fármacos suprimen la
inflamación del
sistema nervioso central y ése es un buen punto de arranque
porque podemos evitar posteriores daños.
-¿Dónde se centra la investigación?
-Cada célula nerviosa está protegida por una
vaina, que
se va destruyendo a causa de esa inflamación. La ciencia
busca
el modo de que las células sean capaces de repararse a
sí
mismas. Otras líneas de estudio van por intentar proteger el
sistema nervioso, algo muy importante no sólo para la
esclerosis
múltiple, sino también para la demencia, el
Alzheimer y
el Parkinson. Lo cierto es que la investigación avanza
rápidamente.
-¿Espera algo de las células madre?
-Sí, pero no sólo de las células
madre, sino que
hablamos de toda una serie de células primitivas que tienen
el
potencial de convertirse en células reparadoras.
-¿Y es un campo prometedor?
-Por supuesto, pero habría que recordar que primeramente
debemos
lograr que esas células se conviertan en células
reparadoras. Luego han de ir justo al lugar donde se encuentra el
daño y la reparación debe hacerse de tal manera
que
permita que los mensajes viajen de manera tan efectiva como antes de
que se produjera el ataque.
-¿Demasiado complejo?
-En algunos experimentos con animales se han ido cubriendo todos estos
pasos, aunque con seres humanos es más complejo. Es muy
esperanzador, pero debe tomarse con paciencia.
-¿Cómo se evita caer en la desesperanza ante una
enfermedad así?
-Hay que comprender muy bien lo que pasa y disponer de una
información precisa. El miedo es una cosa terrible, pero
puedes
controlarlo si sabes a qué te enfrentas. La gente con
esclerosis
se siente desesperada. Necesita el apoyo no sólo de amigos y
familiares, sino también de médicos, terapeutas,
enfermería.
Relaciones
afectivas
-¿De qué hablan los
médicos cuando dicen
que los afectados también pueden disfrutar de la sexualidad?
-En muchas personas los problemas sexuales son sólo
psicológicos. Existen medicaciones que les pueden ayudar. Y
siempre pueden trabajarse conceptos como la autoestima y la confianza.
No hablo sólo del afectado, sino de la pareja, que siempre
puede
ayudar.
-No debe ser fácil mantenerla con una enfermedad
así, a
los 25 años...
-Sí, es una consideración adicional. Si este tema
no se
trata adecuadamente, puede producirse una ruptura de la
relación. A menudo, la situación supera al
afectado y a
su pareja.
-Y muchas veces, ¿también al paciente y a su
cuidador
habitual?
-Hay muchas personas con esclerosis que no están muy
discapacitadas. En muchos casos, ni siquiera hablamos de un cuidador,
sino de un compañero.
-¿El Estado social se olvida a menudo de los cuidadores?
-Sí. Y eso es así en la esclerosis
múltiple y en
todos los estados neurológicos discapacitantes. Gran parte
de la
carga cae sobre el cuidador, que tiene que dejar de trabajar y, por
tanto, tampoco contribuye económicamente.
-¿Que ha venido a decir a Bilbao?
-Que traigo un mensaje positivo para los afectados.
Fuente:
http://servicios.elcorreodigital.com/vizcaya/pg040604/prensa/noticias/Sociedad/200406/04/VIZ-SOC-068.html#Inicio_noticia