Suplementos contra las neurodegeneraciones
29 de abril de 2005
María Poveda

Más proteínas en
Alzheimer, suplementos de L-dopa en Parkinson o grasas insaturadas en
EM: son sólo algunos ejemplos de cómo una nutrición
adaptada puede mejorar la calidad de los enfermos neurodegenerativos.
La disfagia, el desequilibrio alimentario que lleva a la
desnutrición y las alteraciones intestinales que requieran
mayor aporte de fibra son tres problemas habituales relacionados con
la alimentación de enfermos neurológicos. Así lo
ha resumido Antonio Villarino, catedrático de Bioquímica
de la Universidad Complutense de Madrid, durante su participación
en las IX Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica
(Dietecom 2005), en Madrid.
Analizadas una a una, Alzheimer,
Parkinson y esclerosis, tanto múltiple como lateral
amiotrófica, son las que plantean mayores problemas
nutricionales. En ellas, la alimentación bien utilizada puede
ser adyuvante a la terapia farmacológica para evitar que el
desenlace se acelere. En el Parkinson, incluso, "la
suplementación natural con L-dopa en los primeros estadios
puede retrasar la evolución", ha señalado
Villarino.
La suplementación proteica, en enfermedades
como el Alzheimer o el Parkinson, que provocan un importante desgaste
muscular, "puede compensar la pérdida de tono muscular y
mantener la calidad de vida del enfermo durante más
tiempo".
Por su parte, en la esclerosis múltiple
(EM), una dieta equilibrada proteico-lipídica puede favorecer
la evolución, "pero vigilando siempre que no se aumente
el peso, algo común al disminuirse la actividad".
Aunque se ha hablado de otras medidas dietéticas para
la EM, ninguna ha demostrado claramente su eficacia. "Las dietas
más empleadas han sido las bajas en grasas saturadas y ricas
en poliinsaturadas, pero no hay estudios que lo sustenten. Un trabajo
de tres años con ingesta de grasa insaturada que incluía
omega 3 demostró que permanecen neurológicamente
estables".
En la epilepsia, algunos de los fármacos
empleados (fenobarbital, fenitoína y pirimidona) pueden
interferir sobre el metabolismo de la vitamina D provocando un
desequilibrio en el calcio "y, por tanto, necesitando
suplementación", ha señalado Villarino.
Los
suplementos esporádicos de ácido fólico también
deben evitarse, pues el metabolismo de la fenitoína requiere
ácido fólico y se acelera con complementos de la
vitamina.
Chocolate, queso curado, vino tinto y algunos vinos
blancos con mucha cantidad de tiramina, como los finos andaluces, se
han relacionado con las cefaleas migrañosas; "pero no hay
estudios que demuestren el origen alérgico de la
migraña".
Síndrome del chino
El
glutamato es otra sustancia cuyo consumo se asocia a cefalea. "Se
emplea mucho en los restaurantes chinos como potenciador del sabor;
de ahí que la cefalea y malestar que provoca se denominen
síndrome del restaurante chino", ha comentado.
Por
su parte, Pedro Fernández San Juan, de la Agencia Española
de Seguridad Alimentaria, en Madrid, ha hablado de la seguridad de
los aditivos alimentarios. "Un alimento con aditivos no es de
segunda categoría. De hecho, las dos terceras partes los
contienen. Pero hay que asegurarse de que estén permitidos",
ha comentado en las jornadas de nutrición. Hay alrededor de
340 permitidos, pero habitualmente se emplean unos 125.
En
ningún caso los aditivos pueden propiciar la obesidad, si bien
"el que hagan más atractivo y sabroso al alimento pueden
originar que se consuma en exceso".
Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,625198,00.html