Un equipo científico de la Universidad de Vrije,
en Bruselas, ha conseguido desarrollar células madre
embrionarias humanas a partir de una célula de un
embrión de sólo por cuatro células,
según ha anunciado la investigadora Hilde Van de Velde en la
reunión anual de la Sociedad Europea de
Embriología y Reproducción Humana (ESHRE), que se
celebra en Barcelona. Para este científico, su trabajo
implica que, en el futuro, pueden obtenerse células madre
embrionarias sin necesidad de destruir el embrión.

Ha explicado que los blastómeros se
forman en las
primeras fases del desarrollo embrionario. En concreto, unas 24 horas
después de la fecundación del óvulo,
este se divide en dos células, y la división en
cuatro se produce a las 48 horas. A las 96 horas, en la fase de
mórula, el óvulo fecundado se ha dividido entre 4
y 5 veces.
En este período el embrión no aumenta
de tamaño, de modo que las células son cada vez
más pequeñas y están firmemente unidas
unas a otras, por lo que resultan más difíciles
de manipular. En esa fase se toman decisiones importantes: las
células internas se convierten en el feto -incluidas las
células germinales- y las células externas se
convertirán en trofoblasto, la capa más externa
del embrión, que se fija a la pared del útero y
asegura la función de vía nutritiva.
Hasta ahora no se sabía con seguridad en
qué fase del desarrollo temprano dejaban los
blastómeros de ser totipotentes, es decir, capaces de
convertirse en todo tipo de células del organismo. La mayor
parte de las líneas de células madre
desarrolladas en todo el mundo se han obtenido a partir de las
células internas en la fase de blastocito, las llamadas
pluripotentes.
Según explicó la Dra. Van de Velde,
"anteriormente, los científicos habín conseguido
derivar líneas de células madre en la fase de
ocho células". Sin embargo, "las tasas de éxito
eran variables y había que cultivarlas
mezclándolas con líneas establecidas de
células madre".
"Ahora hemos logrado derivar células madre en una
fase de desarrollo embrionario anterior
–añadió-, y sin necesidad de cultivo
conjunto con líneas de células madre
establecidas. Hemos derivado una segunda línea de
células madre a partir de una célula procedente
de un embrión en su fase de cuatro células. Dada
la índole compleja de los intentos anteriores, nos complace
haber podido desarrollar una técnica que parece sencilla y
que también es reproducible", indicó.
Su equipo utilizó óvulos maduros
donados por parejas atendidas en el centro de FIV de su universidad.
Los embriones se obtuvieron mediante ICSI, utilizando esperma de un
donante que había dado su consentimiento.
Se dividieron cuatro embriones de buena calidad en la fase
de cuatro células en 12 blastómeros
independientes, y se dejó que crecieran in vitro para
producir 12 mórulas que luego se cultivaron de forma
convencional para la derivación de células madre.
De esos 12 blastómeros, uno dio lugar a una línea
de células madre estable. Los científicos
llegaron a la conclusión de que al menos una
célula era pluripotente.
Estos nuevos datos confirman su informe reciente,
según el cual en la fase de cuatro células, las
células son iguales y pluripotentes. "Ahora vamos a intentar
derivar cuatro líneas de células madre a partir
del mismo embrión para comparar la capacidad de potencia de
cada una de las cuatro células", apuntó la Dra.
Van de Velde.
Este trabajo podría tener implicaciones
importantes para el diagnóstico genético
preimplantacional (DGP), pues hace posible la biopsia de una
célula de un embrión en su fase de cuatro
células, permitiendo que las otras tres células
se desarrollen formando un blastocito -embrión de 5
días- que se podría implantar en el
útero y desarrollarse, convirtiéndose en un
niño sano.
"En la actualidad, el DGP se lleva a cabo en la fase de 8
células, en la que se retiran una o dos. Otros
investigadores han derivado líneas estables de
células madre en esa fase, pero con escasa eficiencia. Si la
derivación de líneas en la fase de 4
células resulta ser más eficiente que en la fase
de 8 células, podríamos plantearnos modificar
nuestra política de DGP en los casos en los que llevamos a
cabo una tipificación de los antígenos
leucocitarios humanos (HLA)," dijo la Dra. Van de Velde.
Los HLA desempeñan un papel importante en el
sistema inmunológico, pues garantizan que nuestros cuerpos
reconozcan sus células como propias. Al poder seleccionar un
embrión con HLA idéntico, la sangre del
cordón umbilical de los "hermanos salvadores" puede ayudar a
curar a un hermano mayor afectado por una enfermedad
genética que afecta a la producción o
función de las células madres
hematopoyéticas.
"También podemos combinar la gestación
de un niño sano con HLA compatible con la
derivación de una línea personal de
células madre que se podría utilizar para generar
células madre hematopoyéticas in vitro como
fuente adicional de las mismas", concluyó la investigadora.