EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

Todo el mundo quiere tener un buen sistema inmune. El sistema inmune es el Departamento de Defensa personal del cuerpo, mantiene su salud e integridad y le protege de los ejércitos invasores formados por virus y bacterias perjudiciales.

Unas células especializadas, llamadas linfocitos, normalmente hacen un buen trabajo al dejar la enfermedad a raya, pero a veces se equivocan y nos mandan a casa con gripe.

Incluso con todo el sofisticado arsenal disponible, el sistema inmune puede fracasar cuando actúa contra objetivos del interior del propio cuerpo, puesto que estaba diseñado para protegerlo. Esta es la explicación que subyace a unas 80 enfermedades sospechosas de ser autoinmunes, como la psoriasis, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y la diabetes juvenil.

Noel Rose, profesor del Departamento de Patología de la Escuela de Medicina Johns Hopkins y director del Centro Johns Hopkins para la Investigación de las Enfermedades Autoinmunes, ha dedicado lo mejor de su distinguida carrera a tirar del hilo común que enhebra estas enfermedades. En las notas siguientes, muestra de qué modo las enfermedades autoinmunes de la piel, las articulaciones, los nervios y el páncreas están básicamente relacionadas.
 
 

¿Qué es la autoinmunidad?

Tradicionalmente se ha entendido que la respuesta inmune es el procedimiento que utiliza el cuerpo para defenderse de la enfermedad, y lo lleva a cabo al identificar y destruir microorganismos extraños que invaden el cuerpo. Por contraste, la autoinmunidad implica una respuesta inmune a algo dentro del propio cuerpo.
 
 

¿Cómo actúa el sistema inmune para distinguir entre lo que pertenece a nuestro cuerpo y lo que no corresponde a nuestro organismo?

El sistema inmune debería producir anticuerpos para cada molécula imaginable del universo. De hecho, nuestros sistemas inmunes desempeñan muy bien esa tarea. No sólo producimos anticuerpos para los nuevos y emergentes agentes infecciosos sino también para las moléculas producidas en el laboratorio, que se pueden utilizar en ciertos tipos de tratamientos médicos. Entonces, ¿por qué no producimos normalmente anticuerpos contra moléculas de nuestros propios cuerpos? La respuesta reside en los complejos mecanismos que gobiernan el auto-reconocimiento y la auto-tolerancia.

Todos producimos linfocitos que son potencialmente capaces de reconocer e incluso de atacar "a uno mismo". Estas células, normalmente, o se eliminan muy pronto o se someten a una revisión mediante controles reguladores. Cuando estas protecciones nos fallan, se desarrollan los llamados autoanticuerpos. Todos tenemos autoanticuerpos, como anticuerpos en la sangre que reaccionan con algo de nuestro propio cuerpo.
 
 

¿Dice usted que es normal la autoinmunidad y los autoanticuerpos?

La autoinmunidad es básicamente inofensiva. Algunos inmunólogos incluso creen que puede ser útil. Los autoanticuerpos pueden ayudar a eliminar células gastadas o células muertas, pero aún no se tiene una clara evidencia de ello. Aunque está claro que una reacción autoinmune puede ir demasiado lejos, y aquí comienza el problema.

 
 

¿Qué es una enfermedad autoinmune?

La definición de una enfermedad autoinmune es, a veces, muy difícil de precisar. No hay un acuerdo generalizado sobre cuáles enfermedades son autoinmunes y cuáles no. La autoimmunidad puede manifestarse en la enfermedad, pero puede que no sea la auténtica causa de la misma.

 
 

¿Por qué algunas personas desarrollan enfermedades autoinmunes en primer lugar?

La tendencia a desarrollar una enfermedad autoinmune tiene raíces en la genética y en el entorno. Las enfermedades autoinmunes son diferentes de otras enfermedades genéticamente determinadas con las que estamos más familiarizados, como la anemia de la célula de la hoz, donde interviene un solo gen y usted lo tiene o no lo tiene. En la enfermedad autoinmune hay una acumulación de varios genes diferentes que, todos juntos, dan una gran probabilidad de que usted desarrolle una enfermedad autoinmune. Alrededor de un tercio del riesgo de desarrollar este tipo de enfermedades es heredado. Eso significa que el otro 66 por ciento procede de causas ambientales. Aunque usted herede una predisposición genética, la enfermedad autoinmune no se pondrá de manifiesto a menos que haya un desencadenante ambiental.

 
 

¿Qué tipo de dolencias se consideran ahora como enfermedades autoinmunes?

Es interesante recordar que, en los años 60, muchos de nosotros sospechábamos que la diabetes del tipo 1 quizás fuese una enfermedad autoinmune, pero no pudimos encontrar una clara evidencia que realmente apoyase nuestras sospechas. Más adelante se vio que la forma autoinmune de la diabetes es la forma dependiente de la insulina, llamada a veces diabetes juvenil o del tipo 1, que afecta a un 10 por ciento de pacientes con diabetes. Fue una gran sorpresa.

Según el panorama actual, la psoriasis se considera ahora una enfermedad autoinmune, que implica una respuesta inmune que da como resultado lesiones en la piel. Por ejemplo, los enfermos de psoriasis pueden haber estado expuestos a una infección, y el agente infeccioso puede haber tenido un antígeno, una substancia que se parece a un componente de la piel. Si la causa de la psoriasis es un estímulo interno o externo, el resultado es que hay una respuesta inmune a algo en la piel.

Otro ejemplo es la artritis reumatoide, una enfermedad muy corriente. Los pacientes con artritis reumatoide tienen autoanticuerpos. Todavía no sabemos con certeza si la autoinmunidad que vemos en la enfermedad es la causa de la misma. Una vez dicho esto, prácticamente hay unanimidad al aceptar ahora que la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune. Pero, hay una pequeña incertidumbre en el fondo de nuestras mentes, que podría haber un virus, o algo más, como causa de la enfermedad, y que la autoinmunidad es sólo un acompañamiento.
 
 

 
¿Es importante establecer la causa definitiva de la artritis reumatoide para tratarla eficazmente?

Actualmente la causa no es una cuestión de primordial importancia, porque lo que tratamos son sus síntomas. Las clases de fármacos que utilizamos hoy en día bloquean las substancias que se producen durante una respuesta inmune, que son las substancias que causan verdaderamente la patología de la enfermedad. Estos fármacos funcionan. Tanto da si la respuesta inmune que bloqueamos es verdaderamente una respuesta autoinmune o si es una respuesta a un virus hipotético que nunca hemos encontrado.

El descubrimiento de la causa real de la enfermedad autoinmune llegará a ser probablemente el tema de más de una publicación en los próximos años. Esperamos ver toda una nueva generación de tratamientos basados en una mejor comprensión de la autoimmunidad como un proceso fundamental de enfermedad.
 
 

¿Una vez que un paciente tiene una enfermedad autoinmune, cuáles son los métodos preferidos actuales de tratamiento?

En algunos casos, podemos tratar una enfermedad autoinmune al sustituir una función perdida. Eso es lo que hacemos cuando damos insulina para la diabetes o una hormona de la tiroides para la tiroiditis de Hashimoto. Sin embargo, cuando estos remedios sintomáticos fallan, debemos acudir a la inmunosupresión para atemperar todo el sistema inmune. Obviamente, este enfoque es peligroso, porque hace que la gente sea susceptible a las infecciones, y además la mayoría de las drogas inmunosupresoras tienen severos efectos secundarios. Son un último recurso. La mayoría de los médicos las prescriben con gran aprensión.

Preferiríamos disponer de un tipo de terapia más orientada al objetivo: un tratamiento que rechace la respuesta autoinmune que induce la enfermedad, sin interferir con la función inmune general. Algunos de los fármacos biológicos más nuevos son una mejora con respecto a los tradicionales inmunosupresores, puesto que se centran en las consecuencias inflamatorias de la reacción autoinmune. Pero aún pueden tener efectos adversos al elevar la susceptibilidad a ciertos tipos de infecciones.
 
 

¿Cómo valoraría usted el descubrimiento médico en el campo de la autoimmunidad? ¿Se ha conseguido un progreso substancial?

Cada vez estamos más cerca de la causa fundamental de la enfermedad autoinmune. Mi punto de vista es que algún día identificaremos la substancia que consigue desencadenar el maligno proceso autoinmune. El objetivo es conseguir que la gente sea insensible a su propia y excesiva respuesta autoinmune. Necesitamos aprender mucho más sobre la identificación de estos antígenos dañinos y cómo conseguir que la gente sea inmunológicamente insensible. El hecho de que podamos conseguirlo con animales demuestra que es posible.

 
 
© 2003 Healthology, Inc.
11-V-2003

Versión en español: Lluís Compte

http://abcnews.go.com/sections/living/Healthology/HO_autoimmunity.html


URL del Johns Hopkins Medical Institutions:
http://autoimmune.pathology.jhmi.edu/whatisautoimmunity.html

Extensión de las enfermedades autoinmunes:






Un científico descubre anticuerpos escondidos en ratones


EDMOND.- El descubrimiento de un científico del Oklahoma Medical Research ha puesto en tela de juicio el dogma aceptado durante 50 años de que las células que luchan en el cuerpo llevan sólo una proteína.

Patrick Wilson, de Edmond, ha descubierto que las células B pueden equivocarse cuando se adhieren a los tejidos humanos y cambian receptores. Cuando las células cambian receptores a veces pueden dar como resultado un segundo alelo (cromosoma) que produce una segunda proteína anticuerpo. Wilson reveló que el 10% de los modelos de ratones usan ambos alelos.

Este informe de Wilson aparece en The Journal of Experimental Medicine. Una editorial de esta revista de la investigadora Ruth Williams, de la Universidad Rockefeller, apuntó el descubrimiento como el equivalente a dejar al descubierto un “lobo con piel de cordero”.

Participan la esposa de Wilson, Nai-Ying Zheng, directora del laboratorio en OMRF y parte del equipo de investigación. El Dr. Rafael Casellas del National Institutes of Health en Bethesda, Md., es el máximo colaborador del proyecto de Wilson. Otros participantes fueron Qingzhao Zhang, Melissa D. Mathias y Kenneth Smith.

“Esto cambia el paradigma de la inmunología y cambia nuestra idea de lo que es” dijo Wilson, que realizó el doctorado en la University of Texas Southwestern Medical Center de Dallas y sus estudios de postdoctorado en la Rockefeller University de New York City.

No es verdad que una célula B exprese siempre un solo receptor. Muchas de estas células pueden expresar dos. Estas son potencialmente las que causarán más adelante las enfermedades autoinmunes.

Las células B son células blancas de la sangre que defienden al cuerpo humano creando proteínas anticuerpos para protegernos con la inmunidad frente a enfermedades e infecciones. Los anticuerpos se unen a las bacterias, virus y patógenos, bloqueando así la capacidad de adherirse a los propios tejidos.

“También dicen a nuestro cuerpo que las células B están ahí y que hay otras células que destruirán los patógenos” explicó Wilson.

Para que el sistema funcione de manera apropiada cada célula B sana ha de producir sólo una proteína anticuerpo de modo que pueda suprimirse si se adhiere al tejido humano.

A pesar de estos mecanismos, 28 millones de personas cada año reciben un diagnóstico de alguna enfermedad autoinmune, lo que incluye varias enfermedades como el lupus, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y la enfermedad de Graves, entre otras.

Su descubrimiento muestra nuevas luces sobre cómo pueden sobrevivir estas células a pesar de ser autoreactivas.

Wilson declaró: Un tema que es importante resolver es el procedimiento que permite escapar a las células B de estos mecanismos, cómo eluden el cambio de receptor o se convierten en autoreactivas y siguen sobreviviendo, sin ser expulsadas, de modo que puedan llegar a ser peligrosas.

El siguiente paso en esta investigación será intentar probar si estas células son las causantes de las enfermedades autoinmunes en modelos de ratones. Y un tercer paso será el mismo proceso pero en humanos.

Es demasiado pronto para pensar en medicaciones específicas basadas en este descubrimiento, aplicado a enfermedades autoimmunes. Pero es una base científica, un primer paso en el hallazgo de nuevos tratamientos.

 

Source: The Edmond Sun - Associated Press content © 2007. All rights reserved.

Enero 2007


http://www.edmondsun.com/local/local_story_027232237.html


Traducción: Rita Puentes

Revisión: Lluís Compte