Patricia Morén. Barcelona 31/07/2008
La primera resonancia magnética (RM) de las dos que
son obligatorias para diagnosticar la esclerosis múltiple
(EM) puede realizarse antes de los 30 días desde el inicio
de los síntomas que fijan los criterios
diagnósticos actuales de esta enfermedad y sigue teniendo la
misma validez.
Ésta es la principal conclusión de un trabajo que
se publica en el último número de Multiple
Sclerosis y que aporta una nueva evidencia que podría
contribuir a simplificar el procedimiento diagnóstico actual
de la EM.
Así lo ha expuesto uno de sus autores, Álex
Rovira, jefe de la Unidad de Resonancia Magnética del
Servicio de Radiología del Hospital del Valle de
Hebrón, de Barcelona, y también miembro del
Instituto de Investigación del Valle de Hebrón.
Otros autores del estudio son Carmen Tur, Mar Tintoré y
Xavier Montalbán.
La EM se define como una enfermedad de diseminación en el
espacio -cada vez afecta a una mayor extensión del cerebro y
a medida que avanza produce nuevas lesiones T2- y en el tiempo, ha
recordado Rovira.
Por esta razón, para diagnosticarla es preciso demostrar que
tiene lugar "este proceso degenerativo en el tiempo y el espacio", ha
informado el radiólogo. Esto significa que debe quedar
demostrada la aparición de nuevas lesiones al cabo del
tiempo.
Criterios diagnósticos
Los criterios diagnósticos de la EM vigentes en la
actualidad señalan que la detección de esta
enfermedad neurológica debe efectuarse a partir de la
clínica del paciente y, para demostrar esa
diseminación de la enfermedad, la realización de
dos resonancias magnéticas (RM).
Sin embargo, estos criterios de McDonald, publicados en Annals of
Neurology en 2001 y revisados en 2005, son un tanto
difíciles de aplicar en la práctica
clínica, ha expuesto este investigador.
La principal limitación de su aplicación es que
la primera resonancia magnética debe realizarse al menos 30
días después del inicio de la clínica.
Si se efectúa antes de estos 30 días no sirve,
porque puede haber otros procesos distintos a la EM clínica
y radiológicamente parecidos a los de ella. Éste
fue un criterio "arbitrario", decidido por un comité de
expertos, pero sobre el que debían realizarse estudios,
según Rovira.
El trabajo y su resultado
El trabajo que han realizado ahora los científicos del
Instituto de Investigación del Valle de Hebrón ha
analizado esta cuestión diagnóstica. Con esa
finalidad se estudiaron un total de 218 pacientes consecutivos, de
menos de 50 años, a los que se examinó en el
Hospital del Valle de Hebrón dentro de los tres meses de
síndrome clínico sugestivo de producir una
desmielinización del sistema nervioso central del tipo
observado para EM, y se les siguió al menos durante tres
años.
Los pacientes se clasificaron en dos grupos, de acuerdo al tiempo en el
que la RM de referencia se llevó a cabo: en menos de 30
días y al menos 30 días después de la
aparición de los primeros síntomas.
Tras la conclusión de este trabajo, los investigadores han
comprobado que la RM, tanto si se realiza antes de los 30
días como después, tiene la misma capacidad
diagnóstica de la EM.
Esto significa que la primera RM, pese a haberse efectuado antes de los
30 días, como establecen los criterios McDonald, ya
sería válida, junto a la siguiente que se
realizara, para demostrar la diseminación de la EM en el
tiempo.
(Mult. Scler. 2008; 14 (5): 613-5).
El impacto en la clínica
La conclusión del estudio del Instituto de
Investigación del Valle de Hebrón, de Barcelona,
indica que la primera RM que se realiza -aunque sea antes del inicio de
los 30 días del comienzo de los síntomas- ya
sirve para el proceso diagnóstico. Este resultado tiene un
sentido práctico, ya que apunta a la necesidad de
simplificar el proceso y, en futuras revisiones, debería
incorporarse a los criterios diagnósticos de McDonald.
Además, en otro trabajo del mismo grupo, pendiente de publicación, se está viendo que quizás ni siquiera sea necesario realizar dos RM para demostrar la diseminación de la EM en el tiempo, sino sólo una. Al menos en el 50 por ciento de los pacientes bastaría una RM, según Rovira. De confirmarse, se podría reducir el número de exploraciones precisas para este diagnóstico, sus costes y la angustia del paciente.