Los
precursores de
oligodendrocitos deben llegar al área dañada para
remielinizar Moléculas como
semaforinas, nosmina-1 y Sonic Hedgehog podrían
desentrañar el por qué los precursores de
oligodendrocitos no logran penetrar en las zonas desmielinizadas. Pero
el estudio de cómo reparar células
dañadas en esclerosis múltiple aún
está dando sus primeros pasos. José A. Plaza 21/04/2008 Tal y como ha explicado en una conferencia en el Instituto de
Investigaciones Biomédicas Alberto Sols, en Madrid, "En las
lesiones desmielinizantes, y básicamente en la esclerosis
múltiple, las terapias inmunológicas se han
basado hasta ahora en un intento de disminuir los brotes y sus
secuelas. No ha sido hasta hace muy poco cuando se ha planteado reponer
las células muertas". La cantidad de precursores endógenos de
oligodendrocitos en el cerebro humano favorece esta vía de
estudio, que debe explicar por qué los precursores no logran
penetrar en la zona dañada y, si lo hacen, por
qué no son capaces de sobrevivir. De Castro ha explicado a
Diario Médico que, para lograr que deriven en las
células adecuadas y conseguir la mielinización
habría que superar esta barrera. Una vez dado este paso se
trata de obtener una correcta diferenciación. Anosmina-1 La expresión de la anosmima-1 aumenta en la zona
desmielinizada. El objetivo es identificar qué factores
impiden su entrada a la zona dañada y, eventualmente,
modular la expresión de ciertos receptores "para hacerlos
sordos a determinadas señales, utilizando precursores
endógenos o trasplantados". Semaforinas y 'Sonic' Pese a estas ventajas, prima la cautela, ya que "se trata de
una molécula muy potente con la que hay que tener mucho
cuidado. Podría generar muchos problemas. Aunque las investigaciones están poco avanzadas, en
teoría se pueden barajar dos opciones de trabajo: influir
sobre las células para lograr su supervivencia o buscar
ayuda externa para que hagan su labor. Una opción plausible
es la combinación de terapia farmacológica y
celular, en la que se podrían silenciar o exacerbar
moléculas ante determinadas señales. De Castro tiene claro que la opción de reponer
células muertas es aún muy joven y
señala que "nadie sabe nada aún". No se sabe si,
una vez lograda la entrada de precursores en la zona dañada,
habría remielinización. Tampoco si el
tamaño de las placas determina la respuesta de los
precursores. Ni si, antes de aparecer la enfermedad, estos precursores
han sido capaces de penetrar en la zona dañada y ralentizar
su manifestación. Luces entre sombras Problemas mesenquimales A pesar de estos resultados, cree que las mesenquimales son
muy interesantes por sus propiedades inmunomoduladoras:
"Podrían servir para disminuir rechazos,
inflamación y como terapia paralela".

El conocimiento de las señales que guían la
migración de los precursores de oligodendrocitos
permitiría dirigir su desplazamiento hasta las lesiones
desmielinizantes y, una vez allí, conseguir que proliferen y
reparen la lesión. Bajo esta premisa, el grupo de
Neurobiología del Desarrollo del Hospital de
Parapléjicos de Toledo, al que pertenece Fernando de Castro,
busca mejorar el conocimiento molecular de enfermedades como la
esclerosis múltiple.
Una de las primeras moléculas de la que se ha descubierto su
posible implicación en el proceso es la anosmina-1. Esta
glicolicoproteína de matriz extracelular modula la
señal de FGF-2, potente morfógeno implicado en la
neurogénesis y mitógeno clásico para
la descripción de células madre. El grupo de De
Castro ha descubierto un segundo mecanismo de acción de la
molécula, un sistema de adhesión celular
complementario independiente de la vía FGF-2.
Las semaforinas secretables son otra de las dianas. El investigador ha
explicado que su influencia en procesos de guía axonal y de
migración celular ya estaba descrito, pero que su
relación con los daños cerebrales ha abierto
nuevas vías de estudio. Junto a estas moléculas y
las ya citadas anosmina-1 y FGF, la Sonic hedgehog interesa
especialmente. Implicada en el desarrollo del sistema nervioso y en
proliferación de precursores de oligodendrocitos, "con ella
podríamos lograr más reclutamiento hacia la zona
de lesión y lograr que allí sobrevivieran o
proliferaran".
Entre tanto desconocimiento hay luces que alumbran el futuro. De Castro
ha destacado un ensayo thailandés que estudia el trasplante
de precursores de oligodendrocitos en esclerosis múltiple y,
especialmente, un hallazgo que otorga una ventana
hipotéticamente efectiva para la
desmielinización. "Hemos observado que, si se desmieliniza
in vitro un axón mielínico, es capaz de resistir
sin daño específico y remielinizarse de nuevo",
algo que abre una nueva vía: hay un tiempo en el que la
enfermedad afecta sólo a oligodendrocitos y no a axones y
neuronas.
La opción de trabajar con otro tipo de precursores
también se ha considerado. De Castro y su equipo han abierto
una vía de estudio con células mesenquimales,
pero se han encontrado con muchos problemas. Han partido de
células estromales de médula ósea en
modelo de ratón pero no han logrado una
diferenciación afectiva a precursores de oligodendrocitos:
"Se diferencian y se desdiferencian muy rápido, con lo que
no sabemos qué es lo que sucede en el proceso.