
Desde que hace alrededor de siete años la comunidad científica descubrió el potencial médico de las células madre embrionarias, los investigadores no han dejado de buscar fórmulas alternativas para obtener estas 'llaves maestras', capaces de convertirse en cualquier tejido u órgano del organismo. Dos estudios independientes acaban de publicar en las páginas de la revista 'Nature' nuevas recetas que podrían acabar en parte con las objeciones éticas, religiosas y políticas que rodean a este tipo de investigaciones.
Ambos trabajos han sido llevados a cabo únicamente
con ratones,
por lo que los propios investigadores ya han advertido que
hará falta
seguir trabajando, años incluso, hasta ver si la
técnica es aplicable a
los embriones humanos. En uno de los estudios, Robert Lanza, un
investigador de la compañía de
biotecnología Advanced Cell Technology,
con sede en Massachusetts (EEUU), ha logrado extraer una
célula de un
embrión animal formado aún por sólo
ocho células, una etapa muy precoz
del desarrollo embrionario que coincide con la tercera
división celular
después de que el óvulo sea fecundado. Mientras la célula
extraida (blastómero) fue cultivada en el laboratorio hasta
obtener la
colonia células madres, las siete restantes fueron
implantadas en el
útero de un roedor adulto que logró llevar la
gestación a término con
éxito sin que los roedores nacidos presentasen
ningún defecto ni
alteración genética. De esta manera no es necesario
destruir el embrión,
tal y como ocurre con los procedimientos actuales, precisamente uno de
los puntos que provoca mayor rechazo hacia estas investigaciones con el
argumento de que se está destruyendo una vida humana. El equipo
de Lanza recuerda que su procedimiento podría funcionar
también en
humanos pues no es distinto del llamado diagnóstico
preimplantacional
empleado en procesos de fecundación artificial. En esta
prueba, antes
de que el embrión fecundado se implante en el
útero materno, se analiza
una sola célula para diagnosticar hasta 150 enfermedades
genéticas
diferentes. "No veo una razón por la que
teóricamente no pueda
funcionar en humanos", ha dicho Brigid Hogan, especialista en
embriología de la Universidad de Duke, al diario 'The
New York Times'. Con
el nuevo método podría incluso crearse una
especie de 'despensa' de
células madre pluripotenciales para cada niño
nacido tras un
diagnóstico preimplantacional. Cada uno podría
tener su propia línea de
células madre para usarlas en el caso de que necesitase, por
ejemplo,
regenerar sus células cardiacas después de un
infarto, o las nerviosas
después de una lesión medular. Crear embriones defectuosos En
el otro de los trabajos, dirigido por Alexander Meissner, del Instituto
Tecnológico de Massachusetts (EEUU), la técnica
empleada fue más
controvertida. Meissner y su equipo clonaron embriones de roedores
diseñados con una alteración genética
que les impedía sobrevivir. Los
embriones creados carecían de un gen necesario para
desarrollar la
placenta, lo que hubiese dificultado su supervivencia incluso una vez
implantados en el útero materno. "Estos clones no tienen
absolutamente ningún potencial para convertirse en un ser
vivo", apunta
otro de los firmantes, el doctor Rudolf Jaenisch, "es una especie de
acuerdo, creo que es aceptable". No están de acuerdo con
él sin embargo
algunos de sus colegas, que arguyen que su procedimiento no deja de
crear un embrión defectuoso destinado a morir
prematuramente. A
pesar de las puertas que abren ambas técnicas, algunos
científicos
reconocen que estas investigaciones siguen planteando sus propios
interrogantes y debates éticos. Mientras el presidente del
Consejo
Británico de Bioética, William Hurbult, los ha
recibido con optimismo
porque "permiten obtener células madre de origen embrionario
sin
destruir embriones", para otros colegas siguen existiendo aspectos
controvertidos. Ambos procedimientos se publican en un
momento
crucial en Estados Unidos, donde el Congreso estudia la posibilidad de
flexibilizar las actuales restricciones a la financiación de
investigaciones con células madre e incluso la
aportación de fondos federales a
trabajos que empleen nuevos métodos, como los de Lanza y
Meissner. "Sería
trágico no aprovechar todas las oportunidades y
métodos disponibles
para hacer que esta tecnología llegue cuanto antes a los
pacientes", ha
dicho Lanza en las páginas de 'The Washington Post'. O como
dice el
autor del comentario que acompaña a los trabajos, Irving
Weissman, de
la Universidad de Stanford, "mientras decidimos cuando empieza la vida
(...) los pacientes estarán perdiendo una oportunidad para
curarse".
Fuente: http://elmundosalud.elmundo.es/elmundosalud/2005/10/17/biociencia/1129544483.html