
A pesar de las investigaciones
realizadas hasta la fecha, todavía no se conoce la
etiología de la esclerosis múltiple. Los estudios
epidemiológicos indican que se da en personas con
predisposición genética que entran en contacto
con un factor ambiental todavía desconocido.
Marcelo Curto Bilbao - 01/07/2008
"Desde el punto de vista del
diagnóstico resulta necesario disponer de marcadores
biológicos con valor pronóstico o para
monitorizar la evolución de la esclerosis
múltiple (EM). En este sentido, los avances registrados en
los estudios de la secreción de inmunoglobulinas (IgM) en el
líquido cefalorraquídeo están
arrojando un notable y progresivo interés". Éste
es quizá el aspecto del que más se
está estudiando hoy en día en lo relativo al
diagnóstico y tratamiento de la EM; sin embargo, Alfredo
Rodríguez-Antigüedad, jefe del Servicio de
Neurología y de la Unidad de Esclerosis Múltiple
del Hospital de Basurto (Bilbao), apunta a metas más
ambiciosas: "El reto es la neuroprotección y, por
qué no, también la neurorregeneración.
Ya existen líneas de investigación prometedoras,
aunque todavía se encuentren en fases muy preliminares".
Por otro lado, el experto, que ha participado en el debate
Controversias en el inicio de la esclerosis múltiple,
celebrado recientemente en la capital vizcaína y organizado
con la colaboración de Merck Serono, ha comentado que el
mejor conocimiento de la patogenia inflamatoria de la EM
"está permitiendo identificar nuevas dianas
terapéuticas para bloquear la inflamación del
cerebro". Asimismo, la existencia de diversos medicamentos con
diferentes mecanismos de acción y el avance en la
farmacogenómica "anima a pensar en la posibilidad de
personalizar el tratamiento".
Con respecto a los nuevos criterios diagnósticos,
éstos han incorporado los conocimientos acumulados sobre la
evolución de la EM desde el punto de vista
radiológico, y en la actualidad "es posible confirmar el
diagnóstico con el primer brote y la primera resonancia
magnética (RM). Además, los estudios con imagen
por RM han permitido conocer que la enfermedad avanza desde su inicio
de manera subclínica, lo que tiene importantes repercusiones
desde el punto de vista terapéutico".
En su valoración del trabajo, que demuestra la existencia de
cuatro patrones histológicos de la EM,
Rodríguez-Antigüedad ha sostenido que
"éstos reflejan cuatro patogenias diferentes, lo que es
clave para la búsqueda de nuevas dianas
terapéuticas. Desgraciadamente, todavía no es
posible correlacionar los patrones histológicos con la
información clínica o paraclínica". De
confirmarse la existencia de esta heterogeneidad patogénica,
"la posibilidad de diagnosticar de manera incruenta el perfil
histológico de cada paciente sería un avance muy
importante".
Arsenal
terapéutico
El tratamiento de primera línea en la EM lo
constituyen los inmunomoduladores, "que han demostrado su eficacia y
seguridad durante más de una década. Es
destacable que algunos inmunomoduladores como Rebif
(interferón beta 1a) hayan evolucionado modificando su
formulación para mejorar la tolerancia y disminuir los
efectos indeseables, como la reacción local en el punto de
inyección". Además, al arsenal
terapéutico se ha incorporado un anticuerpo monoclonal
(natalizumab) que supone "otro avance en la eficacia pero que se emplea
en segunda línea por su perfil de seguridad. En un futuro
próximo se comercializarán nuevos medicamentos
más eficaces, alguno de ellos oral".