| 12/11/2007 | |||
Es una creencia generalizada que los circuitos cerebrales de personas jóvenes
son más flexibles y que se configuran y fijan plenamente en la madurez. Pero,
según publica el equipo de David Linden, de la Universidad Johns Hopkins, en el
último número de Neuron, las neuronas adultas no son tan rígidas como se
sospechaba. Para verificarlo han utilizado una técnica conocida como microscopía de doble
fotón que permite ver los movimientos de las neuronas en el cerbero. Inyectaron
tinción fluorescente en cerebros de ratones para iluminar un conjunto de
neuronas y las vieron a través de una ventana construida en el cráneo de ratones
anestesiados. Luego examinaron las neuronas que extienden las redes axonales para enviar
señales al cerebelo que ayuda a coordinar los movimientos y la ionformación
sensorial. Como el crecimiento de un árbol, estos axones tienen un tronco
primario ascendente y varias pequeñas ramas que se exitenden por los
laterales. Pero mientras el tronco principal estaba firmemente conectado a otras
neuronas del cerebelo, como se pensaba que ocurre con los axones adultos, "las
ramas laterales se balanceaban como colas de cometas al viento", dice Linden. En
el transcurso de unas pocas horas, estas ramas se elongarán, retraerán y
cambiarán de forma altamente dinámica. Pero también fallarán en establecer
conexiones convencionales, o sinapsis, con neuronas adyacentes. Y cuando se
administró una droga que producía fuertes corrientes eléctricas en los axones,
el movimiento de las ramas laterales se paró. Linden piensa que esta movilidad puede servir para comunicar información al margen de las tradicionales sinapsis o asistir en la regeneración nerviosa. "La capacidad de estos axones nos da una poderosa herramienta para explorar la regeneración neuronal dañada después de un ictus o de un trauma cerebral". |
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