Una doble estrategia
triplica la regeneración en el nervio óptico
18-Febrero-2004
Un grupo de investigadores del Hospital Infantil de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Boston ha logrado un importante avance en
la búsqueda de la regeneración de nervios dañados.
Combinando dos estrategias
-activación del crecimiento natural de células nerviosas
y empleo de terapia génica para alterar los efectos de los
inhibidores de los factores de crecimiento- han conseguido una
regeneración de fibras nerviosas tres veces mayor que la lograda
hasta ahora en otros estudios, según publica hoy Journal of
Neuroscience.
El trabajo se ha desarrollado sobre
el nervio óptico, que conecta las células nerviosas de la
retina con los centros visuales en el cerebro, pero este grupo ya
está haciendo aproximaciones para reparar nervios dañados
en la médula espinal tras una lesión o por ciertas
enfermedades neurodegenerativas.
Normalmente, las fibras nerviosas
dañadas, los axones, no pueden regenerarse. Los axones conducen
los impulsos lejos del cuerpo de la neurona, formando conexiones con
otras células nerviosas o con los músculos. Una de las
razones por la que los axones no pueden regenerarse es que detienen su
crecimiento importantes proteínas de la mielina, la envoltura
que los rodea.
Causar
inflamación
En los últimos años,
los investigadores han desarrollado las técnicas que anulan la
acción inhibidora de las proteínas de mielina, aunque
esta aproximación por sí misma ha producido relativamente
poco crecimiento del axón.
El equipo de Harvard, dirigido por
Larry Benowitz, explica que bloquear sólo esa inhibición
sería como conducir un coche pisando sólo el pedal del
freno. "Nuestro propósito era activar el crecimiento al mismo
tiempo". Insiste en que "actuar exclusivamente sobre las
moléculas inhibidoras no es suficiente, porque las neuronas por
sí mismas se encuentran inactivas".
Los investigadores dañaron los
nervios ópticos de ratas, después utilizaron un segundo
acercamiento para conseguir la regeneración de los axones.
Dietmar Fischer, primer autor del estudio, provocó
deliberadamente una reacción inflamatoria que dañó
la lente ocular. Aunque aparentemente tiene un efecto perjudicial, esta
lesión estimula a los macrófagos para que se desplacen a
la zona lesionada y liberen factores de crecimiento.
Previamente, los investigadores
habían encontrado que esos factores de crecimiento activaban
unos genes en las neuronas de la retina, haciendo crecer nuevos axones
en el nervio óptico.
Vector viral
Para potenciar el crecimiento, los
científicos añadieron una técnica de terapia
génica, para lo que emplearon como vector un virus no infeccioso
modificado desarrollado por Zhigang He, coautor del estudio, que
suprimía el efecto inhibidor de las proteínas de la
mielina. "Cuando combinamos ambas terapias -activación del
crecimiento neuronal y supresión de la
señalización inhibidora- conseguimos una
regeneración muy acusada".
Sin
embargo, la regeneración axonal conseguida no era suficiente
para restaurar la vista, pero era el triple de la que se
conseguía estimulando sólo los factores de crecimiento.
El laboratorio de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Harvard proseguirá sus
investigaciones en nervio óptico encaminadas a restaurar la
visión. "Tenemos que poner a punto el sistema, y tenemos ideas
de cómo hacerlo", asegura Benowitz, "pero luego deberemos
superar otra barrera".
Hay que conseguir que las fibras
nerviosas del ojo se conecten a los centros cerebrales correctos de
manera que las imágenes visuales no se formen revueltas. "Es
cuestión de trazar un mapa. Tenemos que conservar la
organización apropiada de proyecciones de fibra al cerebro".
Foto: Zhigang He
El grupo de Larry Benowintz ya consiguió demostrar, en el
año 2002, que la inosina ayudaba en la regeneración
neuronal en daño cerebral y de médula espinal en ratas.
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