Fallece
al 11 de noviembre de 2003
Miquel
Martí i Pol ha muerto. El poeta más popular de la
literatura catalana, una popularidad que en el siglo XX sólo
alcanzaron Josep Maria de Sagarra y, en menor medida, Salvador Espriu,
ha cerrado a los 74 años su lucha por la vida. La esclerosis
múltiple que sufría desde hace años fue una
referencia constante en su poemario porque, según decía,
“poesía es un compromiso existencial entre vida y obra”.
Lo
que ha convertido a Martí i Pol en el poeta más
leído, más cantado (desde Lluís Llach hasta el
flamenco Miguel Poveda) y más vendido editorialmente ha sido su
compromiso con el amor, la muerte, la justicia y la libertad, escrito
siempre en un lenguaje explícito y directo que le valió
una cierta marginación. Desde su Roda de Ter natal que le vio
trabajar con sólo 14 años en la fábrica La Blava
de hilaturas, inició su recorrido literario en la
introspección para adentrarse después en la poesía
social y comprometida. La enfermedad, sin embargo, le obligó de
nuevo a un repliegue consigo mismo que rompió definitivamente
para su afirmación nacionalista. En su madurez afrontó un
conjunto de meditaciones, con fondo e incluso forma orientalista, en un
proceso acumulativo y autorreferencial y en una muestra de los
infinitos pliegues de los sentimientos.
Como legado, Martí i Pol nos
dice para qué sirve la poesía. “Para recuperar el gusto
por el silencio en un mundo desquiciado y ruidoso; para sentir el gusto
por la palabra en un mundo terriblemente mediatizado; para restituir el
gusto por la intimidad en un mundo incierto; y para reafirmar el gusto
por la libre reflexión en un mundo de pensamiento único.”
© LA
VANGUARDIA - 12/11/2003