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Fundación CiEM de Cooperación Internacional
contra la Esclerosis Múltiple
09-05-07
LAS
FUNDACIONES DEDICADAS A ALGUNAS ENFERMEDADES DEBEN
DESAPARECER.
El fin fundacional último de una organización
no lucrativa dedicada a la Esclerosis Múltiple debe ser su autoextinción.
Las Fundaciones dedicadas a
la ESCLEROSIS MULTIPLE, deben tener vocación de extinción, en lugar de fomentar
continuamente políticas de crecimiento y desarrollo de sus propias
infraestructuras.
Las Fundaciones dedicadas a las enfermedades del ser
humano y con ellas por supuesto las creadas en torno a la ESCLEROSIS MULTIPLE,
deben tener vocación de extinción, en lugar de fomentar continuamente políticas
de crecimiento y desarrollo de sus propias infraestructuras, a no ser porque
estén destinadas a afecciones consideradas incurables.
Normalmente, un punto
de los estatutos de una Fundación, determina a priori con claridad el destino
del patrimonio Fundacional en caso de extinción o desaparición de la misma. De
manera habitual, esta clausula se aplica cuando es necesario hacerlo, siempre
por motivos económicos o de graves problemas financieros de la entidad en
cuestión, que se autocalifica como "sin ánimo de lucro".
Las cárceles
son necesarias en el Mundo en el que vivimos porque existe la delincuencia pero,
una sociedad desarrollada siempre busca la reinserción de los presos en lugar de
las cadenas perpetuas de éstos. En una hipotética sociedad ideal, los centros
penitenciarios dejarían de ser necesarios en cuanto no hicieran falta ni la
rehabilitación ni la protección de los derechos de la mayoría de los miembros de
esa sociedad. Del mismo modo, una Fundación que nace con el objetivo de luchar
contra una enfermedad para erradicarla y liberar al ser humano de ella, nunca
debería crecer en número de usuarios, muy al contrario debería enorgullecerse de
ser cada vez más pequeña por perder utilidad. En cualquier otro caso estamos
cronificando la enfermedad y calificándola por lo tanto de incurable.
Los enfermos de Esclerosis Múltiple necesitan un ejercito de neurólogos,
psicólogos, neuropsicólogos, fisioterapeutas, logopedas, terapeutas
ocupacionales, enfermeras, cuidadores, asistentes sociales y un largo etcétera
de profesionales, sin contar los puestos de trabajo colaterales que precisan los
centros de atención para estos enfermos y la colaboración de los omnipotentes
laboratorios farmacéuticos con la creación de interminables compuestos químicos
carísimos que prometen PALIAR pero nunca CURAR la Esclerosis Múltiple. Todo este
asunto le cuesta a nuestra sociedad un montón de miles de millones de Euros
pero, a la vez es una "pescadilla que se muerde la cola" porque también genera
otro montón de miles de millones de Euros en puestos de trabajo, es decir, que
estamos ante un microsistema económico que se retroalimenta a si mismo. Si los
enfermos de Esclerosis Múltiple dejasen de existir, asistiríamos a un colapso de
todo este sistema que implicaría el reciclaje de muchos profesionales que NO
padecen Esclerosis Múltiple, pero la ética y la moral nos dicen que no se puede
mantener la salud de una "microeconomía" basada en el sufrimiento de las
personas.
Por todo ello, desde algunas Fundaciones creemos que la única
forma de romper este circulo vicioso multimillonario es emplear todos nuestros
recursos económicos en Investigación destinada a CURAR la Esclerosis Múltiple y
auguramos y deseamos nuestra rápida autoextinción. El fin fundacional último de
una organización no lucrativa dedicada a una enfermedad debe ser la
autoextinción y el penúltimo, la erradicación total de la enfermedad a la que
está dedicada.
Carlos Sepúlveda.
Presidente.
Fundación CiEM de
Cooperación Internacional contra la Esclerosis Múltiple.
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