YOGA Y ESCLEROSIS MÚLTIPLE

© Jacinta Bermejo, profesora de yoga del Hospital de Día de la Fundación Esclerosis Múltiple – Barcelona, 2002

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, se caracteriza por la aparición de lesiones inflamatorias a nivel de la mielina (sustancia blanca que recubre los nervios).

Los síntomas son muy variables, por ejemplo:

Visión doble o borrosa

Pérdida de fuerza y de sensibilidad en alguno de los miembros

Temblores

Fatiga excesiva e inexplicable

Pérdida progresiva del equilibrio

No dominio de los esfínteres

Dificultad de caminar

La enfermedad no es contagiosa, no es mortal y no es hereditaria.

No en todos los enfermos se dan los mismos síntomas. En algunos no hay síntomas, pero aparece una falta de memoria o de concentración.

Por otro lado estas personas, por su enfermedad y su nueva circunstancia, han parado de golpe el tipo de vida que llevaban. Se tienen que hacer a la idea de que su cuerpo no les responde, amigos que desaparecen, rabia, impotencia y mucho tiempo que no saben qué hacer con él. Se rebelan contra Dios, contra el mundo, contra su cuerpo, etc.

 

 

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AYUDARLES?

Hacerles sentir que el cuerpo es su única realidad aprehensible. El cuerpo no se opone a la inteligencia, a los sentimientos, al alma. Lo incluye todo. Por ello, tomar conciencia del propio cuerpo significa abrirse a la totalidad del ser, es emprender el camino (del Yoga) hacia su realidad. No importa desde donde y cuando se comience a caminar (desde una silla, una colchoneta, de pie… ).

Cuerpo, mente y espíritu es Todo y en este Todo está formando parte la fuerza y la debilidad, el amor y el odio, la tristeza y la alegría, etc. Dentro de ese Todo está la Unidad y hay que ir en busca de ella.

El movimiento debe nacer desde el interior, intentando desarrollar la inteligencia muscular, ayudándoles con la respiración, el silencio y la concentración.

Para que poco a poco aparezca la flexibilidad, tenemos que ayudarles a jugar con el movimiento, por medio de la ternura, la amabilidad y el respeto al cuerpo. Intentando hacerles sentir cuáles son sus límites y no ir más allá de lo que puedan hacer, evitando entrar en el terreno de la competencia, la exigencia y el enfado.

Las sensaciones se van haciendo cada vez más notables y daremos importancia al descubrir lo maravilloso que tenemos y cómo a partir de ese momento las disfrutaremos y agradeceremos: una mano que ayuda a otra, la maravilla que es la música, descubrir un libro, ayudar a un compañero que está pasando por un mal momento, sonreir, compartir…

 

 

¿CUÁL ES NUESTRO OBJETIVO COMO PROFESORES DE YOGA?

El camino hacia el interior

Evitar que sus cuerpos se escapen del sentir, ayudarles a vivir de manera consciente y a no huir de la realidad, acomodándose a una silla a que se lo hagan todo. Si el cuerpo no se mueve se atrofia, pierde la fuerza y se embrutece.

Durante los veinte años que hace que camino por los senderos del yoga nunca he leído que el yoga había que realizarlo estando en perfectas condiciones físicas, sino aprendiendo a caminar paso a paso, conociendo el cuerpo, calmando y silenciando la mente hasta llegar a descubrir quiénes somos en realidad.

 

El Bhagavad Gita nos dice:

"Escucha la Sabiduría del Yoga: camino de la libertad de ataduras y de lo eterno. Esto es la Sabiduría Sankhya: la visión de lo eterno". Cap. 2, vers. 39.

"En este camino ningún esfuerzo es baldío, ni existe posibilidad de desgracia. Hasta el más mínimo progreso supone liberarse de tus miedos". Cap. 2, vers. 4.

"Concentra tu mente en tu trabajo, pero nunca permitas que tu corazón se apegue a los resultados. Nunca trabajes por amor a la recompensa, y realiza tu trabajo con constancia y regularidad". Cap. 2, vers. 47.

El yoga es como un atajo en la vida porque nos ayuda a descubrir un mundo oculto dentro de nosotros, donde existen bloqueos y miedos que nos impiden saber quienes somos y cómo sentimos. Estos bloqueos se manifiestan en el cuerpo, y al ignorarlos no tomamos conciencia de la maravilla que poseemos, pasando por encima de la salud y de los sentimientos.

 

 

QUÉ HERRAMIENTAS POSEE EL YOGA Y CÓMO LAS PODEMOS APLICAR

Poseemos los movimientos suaves, lentos y la voz: que sea como un bálsamo para sus oídos y, al escucharla, despertemos la ternura que duerme en su corazón y el interés por recuperar su cuerpo.

Ofrecer alternativas sencillas que puedan realizar en sus casas. Movimientos de subir y bajar, de abrir y cerrar, ayudados por la pared, la silla, la mesa, un cojín, así se sentirán bien porque ocupan el día y ven cómo su cuerpo les responde.

Insistir una y otra vez en que la enfermedad es parte de su vida pero no es toda su vida.

La concentración y la relajación tienen un papel importante para ayudarles.

Enseñarles que si acarician, relajan y respiran profundamente antes de iniciar cualquier movimiento, su cuerpo les responde mejor, es más fácil e incluso el dolor puede disminuir.

La respiración, los pranayamas moverán y equilibrarán su energía.

Las ruedas de energía y masajearse unos a otros les ayuda a compartir, porque dan y reciben.

La visualización les ayuda a recuperar los recuerdos de cuando estaban bien y les hace muy felices.

 

 

DIFICULTADES DEL DÍA A DÍA Y PROBLEMAS DE FUTURO QUE SE PUEDEN PREVENIR

Trabajar las piernas para fortalecerlas. Nos puede servir de ayuda la pared, el rincón, las sillas que mantendremos delante para darles seguridad.

Trabajar la pelvis para que la columna esté alineada y no se desequilibre.

Hacerles sentir la diferencia que existe entre mirar al suelo justo delante de nuestros pies o a un metro por delante de nosotros. (Mantendremos mejor el equilibrio).

Mostrarles que, cuando sientan que les falta el equilibrio, flexionen las rodillas.

Hablarles sobre el poder de la mente para que puedan comprender y borrar de sus mentes que lo que hacían ayer no les ayuda hoy. Tienen que encontrar su nuevo ritmo mental en armonía con su cuerpo. Comprender y sentir que el nuevo ritmo les dará tranquilidad y seguridad a la hora de moverse.

 

Reforzar la musculatura de la columna.

Trabajar la lateralidad.

Reforzar las piernas.

 

Repetir una y otra vez, lo importante que es mover el lado que está más afectado, para recuperarlo e impedir que empeore.

El movimiento es vida y a través del movimiento llevamos la vida y la energía a nuestro cuerpo.

 

Movimiento de los dedos de los pies, talones, rodillas y caderas. Intentando el movimiento como se pueda. Nos pueden servir de ayuda unas guías de teléfono, un cinturón o las manos.

 

Movimientos del vientre. Bhandas. Masajes.

 

Trabajar los esfínteres haciendo contracciones y los bhandas.

Repitiendo cada día 25 veces la contracción de los esfínteres se han conseguido muy buenos resultados. Ellos han podido pasar toda la noche sin tener que levantarse y a la hora de ir al baño les da tiempo llegar sin problemas.

 

Mostrarles que si realizan el movimiento sin que la musculatura esté libre, sujetándola con las manos o apoyándola en algún sitio, no tiemblan tanto.