El interferón beta 1a reduce las
tasas de anticuerpos en EM
La
terapia con interferón beta 1a en pacientes con esclerosis
múltiple (EM) recurrente consigue reducir las tasas de
anticuerpos neutralizantes que interfieren en la bioactividad de los
interferones inyectados y favorecen la recurrencia de la enfermedad.
La administración
continuada de interferón beta en el tratamiento de la esclerosis
múltiple (EM) induce la aparición de anticuerpos
bloqueantes y neutralizantes prácticamente en el cien por ciento
de los pacientes, lo que disminuye la bioactividad del fármaco y
lleva al fracaso terapéutico.
"Uno de los
principales problemas que encontramos en el abordaje de estos pacientes
es la detección precoz de los anticuerpos. Normalmente aparecen
entre los 9 y los 18 meses tras el inicio del tratamiento. Como la
bioactividad del interferón no se ve alterada durante al menos
el primer año de terapia, la pérdida de eficacia
clínica no suele detectarse antes de los dos años de
tratamiento", ha explicado Andrew Pachner, profesor de
Neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad de New Jersey, en Estados Unidos, en la
reunión científica sobre Anticuerpos neutralizantes en
esclerosis múltiple: significado en la práctica
clínica, organizada por Biogen Idec y celebrada en Madrid.
Según ha
indicado Pachner, existen diversos test para detectar la presencia de
anticuerpos bloqueantes y neutralizantes, así como la
bioactividad de las sustancias tras su administración, lo que
permite conocer si se produce algún cambio que reduce la
acción del fármaco.
Consenso Sin embargo, la
aparición de nuevos agentes terapéuticos exige la
creación de un consenso sobre la detección precoz de
estos cambios en la bioactividad. "El principal objetivo es evitar la
aparición de anticuerpos. Una vez desarrollados, no sabemos a
ciencia cierta cuál puede ser la mejor estrategia para tratar a
los pacientes, ya que el cambio del tratamiento a otro
interferón induce la aparición de reacciones cruzadas.
Una de las alternativas sería detectar los anticuerpos de manera
precoz y el uso de corticosteroides, aunque algunos especialistas han
optado por emplear sustancias con una menor imunogenicidad".
El especialista ha
recordado que la aparición de anticuerpos depende especialmente
del tipo de interferón empleado. Según los resultados del
Estudio de valoración de la calidad en la terapia de esclerosis
múltiple, que ha comprado la eficacia y la tolerancia de todos
los interferones disponibles como terapia de inicio y de
continuación en EM durante un periodo de dos años, el
interferón beta 1a disminuye el riesgo de desarrollar
anticuerpos y la aparición de brotes en comparación con
otros interferones beta 1a y 1b. El estudio contó con la
participación de 4.754 pacientes con EM recurrente que
habían seguido terapia ininterrumpida durante al menos dos
años con interferón beta 1a e interferón beta 1b.
Los pacientes en
terapia de inicio no presentaron diferencias en la escala ampliada del
estado de discapacidad durante el primer año de tratamiento. No
obstante, a partir de los 12 meses el porcentaje de pacientes libres de
progresión fue mayor entre los que seguían el tratamiento
con interferón beta 1a en comparación con los que se les
administraba interferón beta 1b. En cuanto al iterferón
beta 1a, los pacientes bajo tratamiento con Avonex, comercializado por
Biogen Idec, tanto como terapia de inicio como de continuación,
permanecieron durante más tiempo libres de brotes en
comparación con los que recibían otros interferones beta
1a.
Progresión
constante La esclerosis
múltiple (EM) afecta a 60 de cada 100.000 españoles. El
85 por ciento de los pacientes sintomáticos son clasificados, al
momento del diagnóstico, en la forma remitente de la enfermedad.
"Aproximadamente la mitad de los pacientes que sufren esta forma de EM
evolucionan hacia la secundaria progresiva, más debilitante, en
un periodo de diez años. En esta fase, tras periodos de ataques
y remisiones intermitentes, la enfermedad inicia un curso de
progresión constante", ha indicado Antonio García-Merino,
de la Unidad de Enfermedades Desmielinizantes de la Clínica
Puerta del Hierro, de Madrid. Aunque no existen tratamientos capaces de
curar la enfermedad, "la aportación de los interferones ha sido
fundamental, ya que constituyen la primera terapia que ha
demostrado de forma científicamente válida su utilidad en
el manejo de esta patología, consiguiendo reducir el
número de brotes y la progresión de la enfermedad.
Además, ha mejorado la historia natural de la EM y la
adopción de estrategias activas de abordaje". Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,505324,00.html