25/04/2006
Elena Escala Sáenz

El interferón beta-1a tras el primer evento desmielinizante retrasa la esclerosis múltiple


El tratamiento con interferón beta-1a tras un primer acontecimiento desmielinizante permite retrasar el desarrollo de la esclerosis múltiple (EM) al menos cinco años, según los datos presentados en las Jornadas de actualización en el tratamiento de acontecimiento desmielinizante único o síndrome neurológico aislado, celebradas en Madrid.

El tratamiento con interferón beta-1a (INF beta-1a) tras el primer evento desmielinizante retrasa hasta cinco años la aparición de un segundo brote y, en consecuencia, la progresión a esclerosis múltiple, según ha señalado Marcelo Kremenchutzky, director de la Unidad de Esclerosis Múltiple de la Universidad de Western Ontario, de Canadá, en las Jornadas de actualización en el tratamiento del acontecimiento desmielinizante único, celebradas en Madrid con el patrocinio de Biogen Idec.

"Los resultados del estudio Champs, que ha valorado la eficacia del tratamiento con INF beta-1a en pacientes con síndrome neurológico aislado, mostraron que el tratamiento precoz, incluso antes del diagnóstico de la enfermedad, prolongaba el periodo sin brotes. El seguimiento a cinco años, que se plasma en el estudio Champions, ha permitido ver que el efecto del fármaco se mantiene en el tiempo y disminuye el riesgo de nuevos episodios desmielinizantes. Por lo tanto, se confirma que es vital una actuación precoz ante la primera sospecha", ha explicado Kremenchutzky.

Más beneficios
Por otra parte, el trabajo ha ofrecido datos sobre el perfil de los pacientes que más pueden beneficiarse de esta terapia precoz. "Los pacientes con enfermedad de componente más inflamatorio y con más lesiones evidentes en el líquido cefalorraquídeo parecen beneficiarse más con este tratamiento".

En la reunión también se han presentado los resultados obtenidos por el equipo de José Carlos Álvarez-Cermeño, del Servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, con una nueva técnica de análisis de bandas oligoclonales capaz de determinar con mayor precisión los casos de síndrome neurológico aislado que evolucionarán a esclerosis múltiple (ver DM 14-III-2006).

"La resonancia magnética ha sido la principal herramienta utilizada en la detección, e incluso los criterios de diagnóstico de la enfermedad han variado basándose en las imágenes de resonancia. Pero el hecho de tener un síndrome neurológico aislado con lesiones en la resonancia no implica necesariamente el diagnóstico de EM y, además, esta técnica de imagen no ha dado los resultados esperados en cuanto al pronóstico de un segundo brote se refiere", ha añadido Álvarez-Caermeño.

Probabilidades
Según el método diagnóstico desarrollado por el hospital madrileño, que consiste en la determinación de la presencia de bandas oligoclonales de inmunoglobulina G (IgG) en el líquido cefalorraquídeo, "los pacientes con síndrome neurológico aislado y bandas de IgG tienen un 95 por ciento de probabilidades de desarrollar EM a largo plazo. Además, el paciente con IgM permanente contra los lípidos de la mielina desarrolla más brotes e incapacidad".

En cuanto al impacto del tratamiento en estas bandas, José Carlos Álvarez-Cermeño ha aclarado que el patrón de bandas IgG o IgM no varía con la terapia, "pero sí se puede cambiar la intensidad o cantidad de inmunoglobulina de esas bandas".

Agentes neuroprotectores
"La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria que, con el tiempo, se torna degenerativa. De momento sólo contamos con un tratamiento para la fase inflamatoria y es probable que en el futuro tratemos a los pacientes no sólo con interferón y otros fármacos antiinflamatorios, sino también con agentes neuroprotectores", ha explicado Oscar Fernández, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Carlos Haya, de Málaga. Asimismo, ha recordado que "la EM tiene un alto coste personal, social y económico, por lo que cualquier esfuerzo para mejorar su abordaje es rentable".

Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/neurologia/es/desarrollo/641534.html



El interferón beta-1a reduce la actividad de la esclerosis múltiple a largo plazo tras el primer brote según expertos

21/04/2006 

MADRID 21 (EUROPA PRESS)

El tratamiento con interferón beta-1a intramuscular reduce la actividad de la esclerosis múltiple a largo plazo tras la aparición del primer brote de la enfermedad según explicaron hoy un grupo de expertos en la reunión científica ´Actualización en el tratamiento del Síndrome Neurológico Aislado´ celebrada hoy en Madrid.

Estas conclusiones se han obtenido tras conocer los datos de dos estudios realizados con el fármaco ´Avonex´ de Biogen Inc. y cuyos datos reflejan como el tratamiento reduce la actividad de la esclerosis múltiple en un 67% a los 18 meses de su inicación y en un 21% a los 5 años de tratamiento siempre en aquellos pacientes tratados desde el primer brote.


Además uno de los estudios indica que a los 5 años de tratamiento se reducen significativamente el número de lesiones nuevas o de mayor tamaño en aquellos pacientes tratados desde el primer brote en comparación con los pacientes que inician el tratamiento ´a posteriori´.

Los expertos valoran positivamente este hallazgo ya que la "rapidez" en la detección de la enfermedad y el uso de un tratamiento "repercute positivamente en la mejora de calidad de vida de los pacientes" como afirmó el doctor Marcelo Kremenchutzky director de la Unidad de Esclerosis Múltiple en la Universidad Western Ontario de Canadá.

La necesidad de "tomar medidas" a raíz del primer brote de esclerosis múltiple fue señalada por todos los expertos participantes ya que es necesario diagnosticar de modo fiable si ese primer brote evoluciona en la enfermedad o si se trata de un síndrome neurológico aislado generalmente de causa desmielinizante.

En este sentido en dicha reunión científica se ha destacado la importante labor que realizan los investigadores del Hospital Ramón y Cajal de Madrid que emplean un método de estudio del líquido cefalorraquídeo (LCR) que proporciona una "alta fiabilidad del diagnóstico".

Los estudios para comprobar la fiabilidad del tratamiento con interferón beta-1a son continuos y los expertos esperan comprobar la reacción de los pacientes 10 años desde el inicio del mismo para ver si sigue teniendo el mismo efecto a "más largo plazo".

Fuente: http://profesional.medicinatv.com/noticias/default.asp?codigo=343976