06/07/2005
| Enrique Mezquita. Valencia |
Distinguir la inflamación en la EM
optimizaría sus terapias
El
conocimiento de los mecanismos implicados en el desarrollo de la
inflamación presente en la esclerosis múltiple (EM)
podría ser una
herramienta útil para optimizar sus tratamientos. El objetivo es
establecer un equilibrio entre la inflamación útil y la
dañina.

Más
de 200 especialistas en neurología han debatido en Valencia el
estado
actual de la esclerosis múltiple (EM) en el simposio
internacional
sobre Nuevas aproximaciones para entender las bases de la EM,
organizado por la cátedra Santiago Grisolía de la
Fundación Ciudad de
las Artes y las Ciencias y patrocinado por Serono España.
Los profesionales han destacado la
importancia de mejorar el pronóstico
y de iniciar el tratamiento de forma precoz, pues se podrían
disminuir
considerablemente los síntomas asociados a la patología,
según Ventura
Casanova, coordinador del simposio y miembro del Servicio de
Neurología
del Hospital Universitario La Fe, de Valencia, quien ha insistido en
que "el conocimiento de los mecanismos implicados en la
inflamación
podría ofrecer la clave de la optimización de los
tratamientos".
Refinar las terapias
En el citado encuentro se
han tratado aspectos básicos sobre
investigación de la inflamación, base de la EM, sin que
esté claro cuál
es su papel. "Sabemos que la inflamación es nociva para los
pacientes y
se han analizado las vías tendentes a una mejor
comprensión de los
mecanismos que pueden estar implicados en una inflamación
inadecuada,
algo muy importante para optimizar los tratamientos".
Casanova ha señalado que "en
España tenemos diez años de experiencia
con los interferones. Hay grupos de pacientes que no responden, por lo
que, actualmente, es necesario optimizar estos medicamentos".
Los interferones son un tipo de
citocinas liberadas por las células del
sistema inmunológico que participan en la regulación de
las respuestas
inmunitarias, reacciones inflamatorias y otros procesos
biológicos.
Actualmente es posible producirlos en laboratorio mediante
ingeniería
genética. Se trata de moléculas con actividad antiviral,
inmunomoduladora y antiproliferativa.
Respecto a los nuevos
tratamientos,"deben estar en función de la
supresión de la inflamación, pero de una forma bastante
selectiva y
procurando mantener los mecanismos implicados en ella que puedan ayudar
a regenerar el tejido que ha sido dañado".
En estos momentos existen varios
ensayos con terapia combinada, de
inmunosupresión y de mantenimiento con inmunomoduladores:
pacientes
donde fracasa el tratamiento a los que se les añade un
inmunosupresor y
se utilizan diferentes estrategias de inmunosupresores asociados a
inmunomoduladores.
Mejorar el pronóstico
Uno de los objetivos es
actualizar los mecanismos que dan
lugar a la evolución de la enfermedad, analizar sus formas
clínicas y
los avances terapéuticos. "Hay que mejorar el pronóstico,
puesto que es
uncuadro muy invalidante y se calcula que un 50 por ciento de casos
podría evolucionar favorablemente".
Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/neurologia/es/desarrollo/290064.html