La EM puede que esté ligada a una infección viral
Un
nuevo estudio de investigadores escoceses pone de evidencia que
la EM puede estar asociada a una infección viral.
Mientras
que Escocia tiene la prevalencia más alta de EM en el mundo,
los factores que llevan a este desarrollo siguen siendo un misterio.
Una combinación de factores ambientales y hereditarios se cree
que sean la explicación más plausible.
Una
agrupación de afectados de EM fueron observados en ciertas
áreas, incluidas las islas Faroe, Orkney y Shetland.
Los
investigadores de la Universidad de Dundee utilizaron un registro
integral con recopilación de casos de EM en Tayside durante
unas 3 décadas, para examinar dónde aparecían
los brotes similares en una región en la que no había
conocimiento anterior de alta incidencia de la enfermedad.
Este
estudio encontró picos de EM que ocurrían en ciertos
años y en localizaciones geográficas en donde los
científicos sostenían la idea de que un virus estaba
involucrado en el desarrollo de la EM.
El
coautor, Dr Meter Donan, catedrático de estadística de
la Universidad, dijo: “estamos interesados en donde haya habido
cualquier agrupación de casos en el tiempo y el lugar.
Nadie
realmente sabe las causas de la EM. Es una condición
multifactorial y hay debates acerca del rol de la susceptibilidad
genética y cierta infección viral en la infancia en
gente proclive, además de factores ambientales.
En
algunos años hay epidemias de infecciones virales y en otro
hay menos, así que lo que hemos de mirar es dónde hay
picos, en qué años y en qué lugares.”
El
estudio, que ha sido publicado en el Multiple Sclerosis journal
de este mes, contempla un total de 772 nuevos casos de la enfermedad.
Casi tres cuartas partes de los
diagnosticados fueron mujeres, con una media de edad, al inicio de
los síntomas, de 35.7 años.
Los
investigadores descubrieron que el incremento de casos era
significativamente alto entre el año 1982 y 1995, con una
incidencia anual de 8.2 por cada 100.000 habitantes en comparación
a un 7.2 por 100.000 en conjunto. Durante los 30 años
estudiados, los casos aparecen en un pico cada 2 ó 3 años.
Además hubo una irrupción
de casos durante el periodo 1993-1995 en el sudeste de Perth,
centrada en el área rural de Auchterarder incluyendo también
la parte central de Perth. Durante ese tiempo, la incidencia anual de
casos se elevo a 17 por 100.000.
Donan
manifestó: ”si un agente viral tiene un rol en el
desarrollo de la EM, se pueden esperar concentraciones. Si ves que el
número de casos es constante en el tiempo y el área,
entonces esto iría en contra de esta hipótesis."
“Nuestra
conclusión es que queda demostrada la evidencia del rol
de un agente viral infeccioso en la EM.”
Serán
necesarias investigaciones posteriores, añadió,
para explicar, por ejemplo, que la incidencia de la EM aparece
en picos cada 3 años. “Una explicación posible es
que la epidemia de la enfermedad viral tiene un ciclo de 3 años”,
dijo.
Se estima en unos 10.500
afectados en Escocia, la enfermedad neurológica mas común
en adultos jóvenes, con ataques al sistema nervioso
generalmente entre los 20 y 40 años.
Mark
Hazelwood, director de la Multiple Sclerosis Society of Scotland,
dijo que hay sospechas de que los virus están involucrados en
el desarrollo de la EM durante algún periodo: “hay más
de 20 virus diferentes investigados en las dos últimas décadas
y desgraciadamente no hay pruebas tanto de que estén
involucrados como de que no lo estén. Esta
investigación muestra la evidencia consistente de que hay
una posibilidad viral envuelta, pero no lo prueba, pero pone de
relieve la necesidad de más investigación al respecto.”
“Este estudio fue posible porque
Tayside ha alcanzado los más altos récords de gente con
EM en el área. Tratamos de establecer una base de datos de la
población de Escocia, así seremos capaces de entender
el motivo de tanta incidencia aquí.”

Hazelwood también revela que, para ayudar a esta clase de investigación, se está mirando la posibilidad de crear una base de datos de los casos de EM en toda Escocia.
Origen:
http://www.rednova.com/news/display/?id=209917&source=r_health
16
Agosto 2005
Versión en español: Rita Puentes, de
GAEM
Los
gérmenes se rearman
Los
científicos descubren que algunos virus y bacterias pueden ser
causa de patologías que nunca se consideraron
infecciosas
NICHOLAS BAKALAR (NYT)
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EL PAÍS - 21-06-2005
Las enfermedades infecciosas solían ser una cuestión bien simple: un germen concreto provoca una determinada afección. Los médicos sólo tenían que encontrar el germen, aniquilarlo y curar la enfermedad. Pero los viejos dogmas ya no proceden. Un informe publicado por la Academia Estadounidense de Microbiología muestra un panorama mucho más complejo de las enfermedades infecciosas. Los científicos se están dando cuenta de que los gérmenes probablemente sean la causa de numerosas afecciones que nunca se consideraron infecciosas, y están determinando con exactitud que la forma en que los gérmenes contribuyen a las enfermedades ya no es tan simple.
Los viejos dogmas se remontan a 1883, cuando el bacteriólogo alemán Robert Koch expuso tres leyes -ahora llamadas postulados de Koch- que los especialistas en enfermedades infecciosas han utilizado desde entonces para determinar si un organismo provoca una afección: el germen sospechoso debe ser asociado con la enfermedad de forma consistente; debe ser aislado de la persona enferma y cultivado en el laboratorio; y una inoculación experimental con el organismo debe hacer que los síntomas de la afección desaparezcan. En 1905 se añadió un cuarto dogma: debe aislarse de nuevo el organismo de la infección experimental.
Utilizando los postulados de Koch como punto de partida, los científicos determinaban la causa, prevención y tratamiento de una enfermedad infecciosa tras otra. A mediados del siglo XX, algunos expertos empezaron a creer que se podía vencer definitivamente a las enfermedades infecciosas. Pero se ha observado que los microbios hacen metamorfosis y reaparecen con formas nuevas y más destructivas, pasan de los animales a los humanos, se esconden allí donde es más difícil encontrarlos y se hacen resistentes a los más potentes antibióticos disponibles.
"Además, se han catalogado numerosas enfermedades humanas crónicas como genéticas o medioambientales, pero cuando las estudias más detenidamente, resulta que hay bacterias, grupos de bacterias o virus que contribuyen", afirma Ronald Luftig, autor del informe de la academia y catedrático de Microbiología del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Luisiana.
Los gérmenes utilizan varios mecanismos para atacar a las células y crear confusión. El papilomavirus humano, por ejemplo, inserta su ácido nucleico en células huésped; así se integra en los genes y altera el proceso normal de la división celular para provocar un crecimiento incontrolado del cáncer cervical. La hepatitis B invade el hígado, causando una respuesta inmune que estimula la cicatrización, cirrosis y fibrosis que puede desembocar en un fallo hepático. A su vez, provoca mutaciones genéticas que fomentan el crecimiento tumoral y el cáncer de hígado.
La causa de la enfermedad de Crohn, una inflamación crónica de los intestinos, puede ser un organismo infeccioso combinado con la susceptibilidad genética de la persona. Al inhibir el sistema inmunológico y la división celular y afectar a la función celular, los genes demuestran una sorprendente sutileza e inventiva para sembrar el caos biológico. Y aún hay más. Algunos gérmenes pueden contribuir a más de una enfermedad. El papilomavirus, por ejemplo, no sólo puede causar un cáncer cervical, sino también cáncer de pene y ano, verrugas venéreas, verrugas comunes y tumores de cabeza y cuello. El virus de Epstein-Barr, la causa de la mononucleosis infecciosa, es casi igual de versátil, asociado con el linfoma de Burkitt en África y con el cáncer de garganta y la enfermedad de Hodgkin, entre otros cánceres. La bacteria Helicobacter pylori, descubierta a mediados de la década de 1980 como causa de la úlcera péptica, también se identificó más tarde como factor del linfoma gástrico.
Pero afirmar que un germen provoca una lesión cancerosa es problemático. David S. Pisetsky, catedrático de Medicina del Centro Médico de la Universidad de Duke, señala que la mayoría de infecciones no provocan cáncer, y vacila en alarmar a los pacientes exagerando ese vínculo. "Estos virus están asociados con el cáncer, pero la causalidad es compleja", afirma. "En muchos casos, la infección vírica forma parte de una cadena de causalidad y no es el único factor". Pisetsky añade que las preguntas importantes que plantear son: "¿Cuál es el riesgo y cómo puedo reducirlo?". "Si tienes un virus asociado con el cáncer de cuello y cabeza", dice, "es una razón más para dejar de fumar". En el caso de un virus conocido por provocar cáncer cervical, prosigue, lo indicado es una mayor vigilancia, es decir, someterse a citología y exámenes regulares.
Todo esto y el hecho de que numerosos gérmenes (especialmente los virus) no son susceptibles de ser cultivados en un laboratorio, dificultan más el hallazgo del microbio que provoca la enfermedad. A menudo, el primer paso es una simple observación médica de los pacientes, poco más que un presentimiento: un médico advierte una enfermedad crónica que siempre parece estar asociada a algo que parece infeccioso.
Esto es exactamente lo que ocurrió cuando N. M. Gregg, un oftalmólogo australiano, descubrió el síndrome de la rubéola congénita. Estableció el vínculo entre las cataratas que observaba en los niños y el sarampión de las madres durante el embarazo. En ocasiones, los patrones epidemiológicos ofrecen el primer indicio, como ocurrió con el sarcoma de Kaposi, que era una lesión inusual provocada por un tipo de herpes vírico que empezó a darse con frecuencia en hombres homosexuales cuyos sistemas inmunológicos eran vulnerables.
Una vez se ha establecido la asociación, puede comenzar la búsqueda del organismo. El intestino está habitado por cientos de especies de microbios, y el culpable puede estar oculto entre ellos. Los gérmenes también pueden merodear el sistema nervioso, como el virus que provoca la varicela y luego espera a causar un herpes zóster décadas más tarde. Y algunos gérmenes pueden provocar infecciones en un lugar del cuerpo y más tarde una enfermedad en un punto totalmente distinto.
A veces ni siquiera las técnicas moleculares más sensibles son lo bastante buenas como para dar con el microbio culpable. Casi con total seguridad siguen existiendo gérmenes desconocidos que provocan enfermedades crónicas. "Uno de los sospechosos de la esclerosis múltiple es el virus de Epstein-Barr", afirma Luftig. "El ADN del virus se integra en las células; está ahí de forma permanente. ¿Es una causa? Quizá".
Luftig propone otras enfermedades que pueden tener orígenes microbiológicos. "Existe un enterovirus que participa en la destrucción de las células del islote pancreático", afirma. "La diabetes podría estar causada por una reacción inmunológica a la infección. La exposición intrauterina a una infección puede desempeñar un papel en la esquizofrenia". Nadie lo sabe con certeza todavía. Los investigadores tienen sus sospechas y están investigando minuciosamente.
"No estamos diciendo que los microbios sean la causa de todo", aclara Luftig. "Pero cuantas más herramientas de investigación desarrollemos y cuantos más grupos de investigadores en varias especialidades intervengan, antes podremos empezar a determinar agentes en potencia de los que nunca se había sospechado".
Fuente: http://www.elpais.es/articulo.html?xref=20050621elpepisal_2&type=Tes&anchor=elpsalpor