30 de marzo de 2005

C. Simón

Las troncales del pelo se derivan en neuronas

Los folículos pilosos se pueden convertir en nueva fuente de terapia celular tras conseguir que se diferencien en células neuronales.

Las células madre de los folículos capilares pueden derivarse a neuronas y esos folículos podrían emplearse como fuente de células madre, según un estudio coordinado por Yasuyuki Amoh, del Departamento de Dermatología de la Universidad de Kitasato, en Japón, y Robert Hoffman, del Departamento de Biología del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que se publicó ayer en la edición electrónica de Proceedings of the National Academy of Sciences.

El ciclo continuo de los folículos capilares a través de las fases de crecimiento, descanso y recrecimiento requiere que las células de los folículos se repongan constantemente. Las nuevas células crecen a partir de las células madre que existen en el bulbo capilar.

Hoffman había demostrado que en dicha área las células madre expresaban nestina, un marcador para las células madre que las compromete a convertirse en células neuronales.

Para determinar si esas células madre podrían llegar a ser neuronas maduras, los investigadores aislaron y cultivaron células madre del bulbo capilar en ratones whisker.

Después de una semana, las células maduraron en neuronas y en otras células nerviosas, como astrocitos y oligodendrocitos. Semanas más tarde, dichas células se diferenciaron en células cutáneas, del músculo liso y en melanocitos.

Además, las células madre maduraron en neuronas cuando se trasplantaron debajo de la piel de los ratones. Esos hallazgos indican que los folículos capilares pueden convertirse en una fuente accesible de células madre para cada individuo y pueden emplearse con fines terapéuticos.

Movimiento
Hoffman ha recordado que el folículo capilar es dinámico y que sus células madre hacen crecer las estructuras del folículo durante la fase de crecimiento. Diversos trabajos han mostrado que las células madre del bulbo capilar tienen la posibilidad de ser bipotenciales, puesto que se pueden diferenciar en células del folículo capilar y en epidérmicas. Otros estudios han mostrado evidencias de que las células del bulbo piloso se diferencian en células de la matriz de folículo capilar, en células basales de las glándulas sebáceas y en epidermis.

En el trabajo de Amoh se han aislado las células madre del folículo piloso y se han marcado con nestina guiada por proteína fluorescente verde, cuyas siglas en inglés corresponden a ND-GFP. Se estableció que las células madre que expresaban ND-GFP eran primitivas puesto que producían CD34 y no expresaban la queratina 15, un marcador de queratinocitos.

El trabajo se ha llevado a cabo en ratones portadores de la proteína fluorescente verde y se ha desarrollado en el Laboratorio Cold Spring Harbor, en Nueva York. Las células de los folículos vibrissa se aislaron con microscopía fluorescente.

(PNAS; DOI: 10.1073/ pnas.0501263102).
Otra fuente de células madre
La semana pasada Proceedings of the National Academy of Sciences publicaba otro trabajo en el que se demostraba por primera vez que las células madre adultas procedentes de la médula ósea humana se podían diferenciar en neuronas.

El equipo de Olafur Sigurjonsson, del Hospital Universitario Riks y de la Universidad de Oslo, en Noruega, explicaba que las células madre de la médula ósea pueden diferenciarse en células nerviosas cuando se implantan en embriones de pollo. Las células derivadas de la población implantada expresan los marcadores neuronales NeyN y MAP2 en niveles elevados.

Cuando se llevó a cabo un análisis con microscopía confocal, no se observaron signos heterocarionas y las células humanas nunca expresaron un antígeno específico del pollo, lo que sugiere que la fusión con las células del animal no es probable. El trabajo pone de manifiesto que el microentorno en la regeneración de la médula ósea del embrión del pollo estimula un número de células hematopoyéticas humanas para que se diferencien en células neuronales humanas con todas sus propiedades.

En otro trabajo, coordinado por Elaine Fuchs, del Instituto Howard Hughes de la Universidad de Rockefeller, en Nueva York, se ha visto que las células anidadas entre los folículos pilosos cutáneos mantienen la capacidad de las troncales de generar nuevo pelo y piel (ver DM del 3-IX-2004).


Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,611972,00.html

Fuente: http://db.doyma.es/cgi-bin/wdbcgi.exe/doyma/press.plantilla?ident=38059