La reducción de fibrina podría ser una alternativa terapéutica en EM

 
La fibrina constituye una diana farmacológica para el tratamiento de la esclerosis múltiple (EM), según ha revelado una investigación realizada con ratones, que publica la versión electrónica de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. La destrucción del fibrinógeno podría ser la base de un nuevo tratamiento, aunque tendrían que controlarse los efectos adversos causados por la reducción de la proteína.


Científicos de la Universidad de California, en San Diego, han comprobado que la evolución de la esclerosis múltiple era más lenta en aquellos animales que experimentaban una reducción de esta proteína de forma natural y además, vivían más tiempo. Los autores del trabajo, no obstante, destacan que la fibrina tiene un papel muy importante en la coagulación sanguínea y una destrucción sistémica de la proteína podría tener efectos adversos en pacientes crónicos, como los afectados por la esclerosis múltiple.

Katerina Akassoglous, profesora de Farmacología de la referida universidad y autora de la investigación que aparece publicada en la edición electrónica de Proceedings of the National Academy of Sciences, indica que su trabajo "muestra cómo la fibrina facilita la iniciación de la respuesta inflamatoria en el sistema nervioso e influye en el daño del tejido nervioso en los modelos animales estudiados que sufrían la enfermedad".

La fibrina se conoce desde hace tiempo por su relación con la coagulación sanguínea, aunque recientes estudios habían apuntado que los afectados por esclerosis múltiple presentaban una acumulación de la proteína en algunos de los tejidos dañados. Estos trabajos no llegaron a determinar cuáles eran los mecanismos celulares que explican la acción de la fibrina sobre el sistema nervioso central, ni tampoco si una destrucción de esta sustancia incidiría en un alivio de los síntomas de la esclerosis o en su evolución.

Para aclarar estos puntos, el equipo de Akassoglous trabajó con ratones transgénicos alterados genéticamente para que desarrollaran una enfermedad similar a la esclerosis múltiple humana y a los que compararon con animales sanos. Mientras que los ratones normales no presentaban anomalías en la médula espinal, ni depósitos fibrinógenos en el sistema nervioso central, los transgénicos sí tenían inflamación y degradación en la mielina de la médula espinal, además de acumulación de fibrina.
 
Al alimentar a los animales enfermos restringiendo totalmente la fibrina, los autores del trabajo observaron que los brotes de la enfermedad tardaban más en aparecer, en contraste con los transgénicos que fueron alimentados con la proteína. Estos últimos animales vivieron una semana menos que los ratones que no recibieron la proteína. Junto con los experimentos genéticos, se analizó el efecto del ancrod, una molécula obtenida del veneno de una serpiente malaya, que elimina el fibrinógeno con gran rapidez. Los resultados confirmaron el retraso en la aparición de destrucción de la mielina y, por tanto, en la progresión de la enfermedad.

Fatiga
En el ámbito clínico, otro estudio sobre la esclerosis múltiple, que publica el último número de Archives of Neurology, revela que la fatiga en estos pacientes puede estar causada por una alteración de las fases del sueño. Según el trabajo, realizado por Hrayr Attarian, de la Universidad de Vermont, en Burlington, la fatiga es el síntoma más frecuente en la esclerosis múltiple, presente hasta en el 92 por ciento de los pacientes, y también uno de los más difíciles de tratar. En una observación de 15 enfermos, el investigador ha hallado que el síntoma se debe a irregularidades en el ciclo del sueño, que pueden estar determinando la fisiopatología de la enfermedad.

(PNAS 2004; DOI: 10.1073/0303859101).

(Arch Neurol 2004; 61: 525-528).


Fuente: 20 Abril 2004