
Ponerse a seguro,
ésa es quizá la respuesta más natural ante una
amenaza. Y eso es lo que ocurre en el interior de ciertas
células del
cerebro: en presencia de estrés oxidativo -un proceso asociado a
la
esclerosis múltiple- las células que protegen las
conexiones nerviosas
cobijan sus factorías de proteínas en torno de su
núcleo, a esperar a
que la tormenta escampe.
Pero ese guarecerse
que tiene lugar en el interior de los
oligodendrocitos, las células que forman la vaina de mielina y
que
protegen las conexiones entre neuronas, depende de una sola
proteína.
Investigadores argentinos han descrito el proceso por el cual una
proteína denominada Steufen dirige este proceso clave en la
respuesta
del organismo ante la esclerosis múltiple.
"Esa es una función
hasta ahora desconocida para Steufen, que
se creía que sólo participaba del acarreo de las
maquinarias de
producción de proteínas en condiciones normales", dijo a
LA NACION la
doctora Graciela Boccaccio, investigadora del Laboratorio de
Biología
Célular de la Mielina, del Instituto Leloir, y una de las
autoras del
estudio publicado en la revista Molecular Biology of the
Cell .
El hallazgo plantea
nuevos interrogantes acerca de los procesos
intracelulares que desencadenan la esclerosis múltiple, una
afección
profundamente discapacitante que todavía carece de un
tratamiento de
revierta el curso de esta enfermedad, caracterizada por la
destrucción
parcial de la mielina, que aísla los impulsos nerviosos que van
de
neurona a neurona.
¿Qué es
lo que hace que la célula productora de mielina decida
morir y no replegar su maquinaria proteica? o ¿cómo hacer
que el
oligodendrocito recupere sus funciones puestas en suspenso en presencia
de la esclerosis múltiple? Estas son algunas preguntas, cuya
respuesta
seguramente proporcionará un punto de partida para nuevos
abordajes
terapéuticos.
Respuestas defensivas
"El estrés
oxidativo juega un papel muy fuerte en la
esclerosis múltiple -explica Boccaccio-. Si la respuesta
defensiva de
las células que conforman la vaina de mielina no es suficiente,
mueren,
lo que lleva luego a la pérdida de neuronas."
Al estudiar la
respuesta defensiva de los oligodendrocitos que
conforman esa vaina, Boccaccio y sus colegas observaron que las
células
repliegan las maquinarias de producción de proteínas
normalmente
dispersas en las extensiones mielinizantes (ver ilustración)
hacia la
zona adyacente al núcleo.
"Esta
restricción espacial les permite proteger a esas
maquinarias del estrés, y ahora sabemos que eso depende de la
proteína
Steufen -explicó Boccaccio-. Aunque este hallazgo no conlleva
una
aplicación terapéutica inmediata, nos permite entender
mecanismos de
defensa celular presentes incluso en enfermedades como cáncer,
Alzheimer, Parkinson y, por supuesto, esclerosis múltiple."
Sebastián
A. Ríos
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=671804&origen=premium