30 de agosto de 2004

La enzima A20 podría usarse como diana terapéutica en enfermedades inflamatorias
Un grupo de científicos de la Universidad de California, en San Francisco (Estados Unidos), ha descubierto que la enzima A20, presente en casi todas las células animales y humanas, actúa como freno natural para mantener bajo control la respuesta inflamatoria del sistema inmune. El trabajo, publicado en ‘Nature Inmunology’, sugiere que esta enzima puede ser usada como diana terapéutica en un gran número de enfermedades inflamatorias.
La función de la enzima A20 es controlar el primer escalón de una serie de señales que desencadenan la respuesta del sistema inmunológico ante la invasión de un microorganismo. Actúa bloqueando las señales de los receptores pivotales en las células inmunes, llamados TLR, que perciben la presencia de bacterias peligrosas. Por ejemplo, la A20 previene las sobrerreacciones inmunológicas ante sepsis, que pueden producir colapsos mortales en el paciente.
Trabajos anteriores de estos científicos estadounidenses ya habían mostrado que la enzima A20 bloquea las señales desencadenadas por uno de los principales agentes inflamatorios, el factor de necrosis tumoral TNF. En este nuevo trabajo, han observado que los ratones que carecen de los genes para la enzima A20 y el TNF aún mantienen un alto grado de inflamación, lo que indica que parte de la protección antiinflamatoria garantizada por la A20 es independiente del factor de necrosis tumoral.
Según Averil Ma, directora del estudio, una enzima de estas características, que regula dos potentes rutas moleculares implicadas en la inflamación, puede ser una diana terapéutica muy interesante. Además de restringir la inflamación, la A20 protege a los tejidos de la muerte celular programada, un proceso por el que se destruyen las células próximas a la zona de la inflamación. En muchas enfermedades autoinmunes, como la diabetes y la artritis reumatoide, se observa este daño en los tejidos, por lo que la A20 podría prevenir el deterioro.
El desarrollo de fármacos que restablezcan o intensifique la acción de la enzima A20, como añade Ma, también podría ser de utilidad en el tratamiento de la ateroesclerosis, un estado de inflamación crónica que puede desencadenar en un ictus o un infarto de miocardio.
Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,526637,00.html