La mayor parte de las veces la discapacidad que presenta la persona que recibe atención sanitaria no es tenida en cuenta, ya que los sistemas de salud no saben cómo abordarla. Ésta es una de las conclusiones del estudio ‘Discapacidad y Asistencia Sanitaria’ , editado por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), en el que se analizan las necesidades y demandas de las personas con alguna discapacidad. El trabajo tiene por objeto proponer las Administraciones Sanitarias la adopción de medidas de mejora, contrastadas y factibles, que venzan o atenúen todo lo posible los desajustes entre necesidades y demandas de las personas con discapacidad en términos de salud y la respuesta que éstas reciben por parte de os sistemas sanitarios.
El estudio sostiene además la tesis de que las personas con discapacidad no son ni se sienten enfermos. La discapacidad es una circunstancia personal y un hecho social producto de la interacción de factores tanto individuales (la materialidad de la discapacidad) como sociales (el entorno de la persona).
Análisis del estudio
Según
este trabajo, el sistema sanitario español desconoce en gran medida las
demandas de salud de las personas con discapacidad, ya que no las
percibe como usuarios cualificados de salud ni sabe administrar la
diferencia que éstas portan. Las personas con discapacidad demandan y
requieren una atención de salud más intensa, lo que determina que sean
usuarios y/o consumidores más cualificados de servicios y prestaciones
sanitarias,. Sin ser enfermos, muchas personas con discapacidad
precisan más atenciones de salud.
Además, la discapacidad resulta un elemento perturbador para los sistemas tradicionales de salud, que introduce perplejidad e incertidumbre, en un sistema poco flexible, concebido para el canon de usuario medio. De ahí surge el “desajuste”en el campo de la atención sanitaria, entre las demandas de salud de las personas con discapacidad y las prestaciones uniformes y globalizadotas provistas por los sistemas de salud al uso.