El
70% de las personas con EM se han sometido a algún tipo de terapia
alternativa para paliar los síntomas de esta enfermedad, aún sin cura.
Un estudio internacional liderado por el Dr. Xavier Montalban, jefe del
grupo de investigación en Neuroinmunología del Vall d'Hebron Institut
de Recerca (VHIR) y director del CEM-Cat, analiza si la administración
de determinados lípidos tiene beneficios en el tratamiento de la
Esclerosis Múltiple (EM).
Concretamente, estudian el subtipo más frecuente, el remitente
recurrente, para aportar evidencia científica a creencias populares que
hasta ahora defendían que la inclusión de grasas específicas en la
dieta del enfermo mejoraba sus síntomas. Actualmente, la investigación
se halla en fase II y se espera que los resultados del ensayo se puedan
publicar a finales de 2011.
Capacidad protectora del ácido gamma-linolénico
Los responsables de este estudio han diseñado un fármaco experimental
(BGC-0134 o PlenevaTM), que se basa en una grasa sintética que optimiza
la biodisponibilidad del ácido gamma-linolénico, un ácido graso
esencial del grupo de los Omega-6 que el organismo humano no sintetiza
por sí mismo y que, por lo tanto, sólo se puede obtener si se incluye
en la alimentación. Este ácido graso se ha incorporado a la membrana
celular y se ha observado que podría tener cierta función protectora de
la vaina de mielina, una de las sustancias afectadas por la EM.
“El objetivo del estudio es demostrar que el fármaco experimental
BCG-0134 es capaz de reducir la actividad inflamatoria, mesurada con RM
-resonancia magnética-, de la esclerosis múltiple con brotes y
remisiones”, explica el Dr. Montalban. “Si el resultado fuese positivo
-añade-, el potencial beneficio clínico tendría que confirmarse en un
ensayo fase III”.
En una investigación previa con ratones ya se observó que el uso del
ácido graso gamma-linolénico mejora la enfermedad: ya sea porque en los
ratones en que se aplicó la grasa disminuyó la frecuencia de aparición
de la enfermedad o bien, porque en los ratones que, pese a la
administración de la grasa, enfermaron, el ácido graso redujo su
gravedad. Estos resultados dieron una sólida base científica para
plantear un ensayo clínico a nivel Europeo -un total de 32 centros de
siete países de Europa- y con un diseño, de alta calidad y rigor
científico, que dará garantías futuras gracias a los resultados
obtenidos en estudios como el que lleva a cabo el grupo de
investigación en Neuroinmunología del VHIR.
Creencias sobre dieta y EM
El 70% de los pacientes con EM han recorrido en alguna ocasión a algún
tipo de terapia alternativa, desde las más serias y reconocidas
aplicadas por médicos hasta las técnicas de más dudosa orientación,
además de cambios en la dieta.
Históricamente, tanto en la Esclerosis Múltiple como en otras
enfermedades crónicas, la dieta ha tenido un papel importante en el
imaginario de las personas, independientemente de que les aporte
beneficios o no. En concreto, una de las grasas sobre la cual se ha
especulado mucho ha sido el aceite de onagra, muy rico en ácidos grasos
esenciales, entre ellos, el ácido graso gamma-linolénico. Este ácido
forma parte de la serie de ácidos Omega 6, que contribuyen al correcto
funcionamiento del organismo. Es por esta razón que se ha incorporado a
las dietas alternativas que se recomiendan a las personas con EM,
aunque, por ahora, no cuenta con ninguna validez científica y, por lo
tanto, no se puede confirmar su eficacia contra la EM.
Los datos del actual estudio podrían validar científicamente la
eficacia del ácido gamma-linolénico en la contención de la evolución de
la EM o incluso en la mejora de los síntomas, y ayudar a establecer los
beneficios del uso del fármaco para minimizar los efectos de la
enfermedad en los pacientes. En ningún caso, “este estudio pretende
aportar pruebas que apoyen el uso y la incorporación del aceite de
onagra u otros productos similares a la dieta del enfermo para paliar
los efectos de la EM”, remarca el Dr. Montalban.
Origen:
Jano