Depresión y Esclerosis Múltiple


Eli Silber, especialista en neurología, King’s College Hospital, Londres, Reino Unido
MS in focus Issue 4 • 2004

La esclerosis múltiple puede afectar a muchos aspectos de la vida de una persona. Las manifestaciones físicas, como los efectos en el andar, las funciones de las manos, el habla y la coordinación, se suelen reconocer ya que resultan visibles a los demás. Otros efectos, sin embargo, permanecen ocultos a muchas personas, incluidos amigos y familiares.

El motivo es que pueden no ser visibles a los demás (como el dolor o el cansancio) o que se ocultan por vergüenza, como los problemas de intestino y vejiga.

La depresión es un reto emocional que puede ser bastante molesto para la persona que lo experimenta directamente, al igual que para aquellos más próximos.

¿Qué es la depresión?

Todos tenemos períodos de sentirnos con la moral “baja” o “por los suelos”. Por el contrario, la depresión es un trastorno que se caracteriza por un estado de ánimo persistentemente bajo, que se presenta durante la mayor parte del tiempo y que dura algunas semanas o más. Resulta suficiente para causar aflicción o afectar a la vida social y laboral. Este estado anímico bajo suele venir acompañado de sentimientos de tristeza y vacío.

Las personas con depresión suelen mostrar falta de interés y placer en las actividades cotidianas y pueden sentirse culpables y que no valen nada. En algunos individuos, sobre todo hombres, la depresión se manifiesta con un aumento del enfado y la irritabilidad, que se pueden ver acentuados cuando la incapacidad física limita la motricidad.

Otras personas reflejan síntomas externos de depresión, como tendencia a lloriquear y una pérdida de interés en la apariencia personal. Las personas pueden estar irritables, inquietas o menos activas físicamente.

¿Con qué frecuencia se da la depresión en las personas con EM?

Los individuos con EM son más propensos a la depresión; aproximadamente la mitad de los afectados pasa un período de depresión considerable al menos una vez en la vida. Este porcentaje es bastante alto si lo comparamos con las cifras de la población en general, que son del 15 por ciento. Se cree que entre el 15-30 por ciento de las personas con EM padece depresión alguna vez.

Hay que subrayar que el riesgo total de suicidio es muy bajo para la población general, incluidas las personas con EM. Sin embargo, unos estudios recientes han mostrado, por primera vez, que la tasa de suicidio entre los individuos con EM es considerablemente mayor que entre el resto de personas. Una cantidad importante de personas con EM ha admitido que ha considerado suicidarse alguna vez.

¿Qué causa la depresión en las personas con EM?

Las causas de depresión son inciertas. Se puede entender como un estado de actividad anormal del cerebro que se activa tanto por tensiones externas como por enfermedad cerebral subyacente. En la EM, hay muchos detonantes externos claros, incluidos el dolor y los efectos de la enfermedad en la familia, hogar, trabajo y economía. También hay pruebas de disfunción cerebral, incluida la depresión creciente en personas con placas de EM en partes concretas del cerebro.

Solapamiento de los síntomas depresivos con los síntomas de la EM

La gente con depresión suele experimentar síntomas físicos. Los trastornos del apetito y del sueño, la disfunción cognitiva, el cansancio, el dolor y la pérdida de la libido son algunos de ellos. Éstos también son efectos muy habituales de la EM y, por tanto, es difícil explicar qué causa el problema. Si estos problemas se deben, sobre todo, a la depresión, es probable que su tratamiento adecuado aporte mejoras.

Sobrellevar la depresión

La identificación de depresión en personas con EM resulta muy esperanzador. Al contrario que muchas complicaciones de la enfermedad para los que hay tratamientos limitados, la mayoría de los episodios de depresión no son permanentes. El tratamiento de la depresión se debe personalizar en cada caso. Un primer paso primordial es la identificación de la depresión y la eliminación del estigma que lleva asociado. El tratamiento se compone de una combinación de factores, que son afrontar los problemas causantes, tomar medicación antidepresiva y recibir consejo terapéutico. Los problemas causantes incluyen temas sociales, como las dificultades con la vivienda y la economía.

También puede haber cuestiones de pareja que deben tratarse. La EM afecta a las dos partes de una relación. La pérdida de la capacidad física, la función sexual y el trabajo, entre otros, puede afectar a las dos personas. De la misma forma, el cuidado de una persona con EM aumenta el estrés de ambos individuos. En estos casos, puede resultar beneficioso que las parejas de los afectados se impliquen en el asesoramiento.

Los antidepresivos incluyen los medicamentos tradicionales, como amitriptilina o dotiepina, y los agentes más recientes, como fluoxetina, paroxetina o citalopram. Estos medicamentos tardan, como mínimo, cuatro semanas en surgir efecto. Su disponibilidad depende de cada país. Al igual que el resto de medicinas, los antidepresivos tienen efectos secundarios que pueden limitar su tolerancia, como somnolencia, sequedad bucal, estreñimiento y dificultades para orinar.

Sin embargo, también puede resultar ventajoso para el tratamiento del dolor neuropático que suele afectar a las personas con EM, y para las dificultades del sueño y de la sobreactividad de la vejiga. Los nuevos agentes mencionados antes presentan menos efectos secundarios y también pueden ser positivos si existe ansiedad asociada y en el tratamiento de la fatiga.

La terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés) trata de identificar y afrontar las distorsiones en la forma en que las personas se perciben a sí mismas y al mundo. Con la CBT, la persona se compromete a trabajar de forma activa, durante un período determinado, con el terapeuta para encarar los problemas. La CBT puede ser tan efectiva como la medicación en aquellas personas con depresión de leve a moderada. Cuando se usan ambas, los beneficios son complementarios.


OTROS RETOS EMOCIONALES

Una parte del cerebro, el lóbulo frontal, es el responsable del control de las emociones y de su
manifestación exterior. Las personas con lesiones en esta zona causadas por la EM, pueden sentir cambios, normalmente impredecibles, que pueden estar relacionados o no con la emoción experimentada.

Cambios de humor

Los cambios de humor se pueden describir como una fluctuación rápida en el estado anímico, que va alternando la euforia y la depresión. Aunque muchas personas experimentan cambios de humor alguna vez, parece que los afectados por EM son más propensos a esta problemática. Dado que los cambios de humor pueden originar dificultades dentro de la familia y el círculo social, es importante que la persona que los vive hable del problema con la gente que tiene a su alrededor, para así evitar los malos entendidos. Para algunos afectados, los estabilizadores del humor o los antidepresivos pueden ser de ayuda, mientras que para otros lo es el asesoramiento. El objetivo del asesoramiento en este caso es ayudar a la persona a que aprenda formas efectivas de tratar los cambios impredecibles de humor. A menudo, combinar estas soluciones resulta ventajoso.

Desinhibición

La desinhibición relacionada con la EM, o la pérdida de control sobre los impulsos que causa una conducta inapropiada, es un problema difícil de tratar y puede resultar terrible, sobre todo para la familia. Con los estabilizadores del humor, se pueden controlar el lenguaje y el comportamiento agresivo o sexualmente inapropiado; sin embargo, para seguir un régimen de medicación más intenso puede ser preciso recurrir a la hospitalización, aunque este extremo es muy poco habitual.

Risa y llanto patológicos

La risa y el llanto patológicos son síntomas en los que la persona experimenta episodios de risa o llanto que se originan con independencia de las emociones. En otras palabras, la manifestación de sollozos o de carcajadas aparentemente exageradas no es indicativa de lo que la persona siente, sino más bien una demostración incontrolable e impredecible que, al parecer, tiene su origen en la desmielinización del centro cerebral que gobierna las emociones. Tanto la persona afectada como los que la rodean deben recibir información al respecto, ya que se trata de un problema que se presta a malinterpretarse y es muy perturbador. En la actualidad no existe un tratamiento definitivo para este síntoma tan poco habitual, aunque se están realizando ensayos clínicos con dextrometorfán (combinado con un agente para preservar los niveles terapéuticos) en personas con risa o llanto incontrolables para toda una gama de estados neurológicos.

Conclusión

Los cambios emocionales son habituales en personas con EM, y aunque no se trate de síntomas físicos no por ello son menos angustiosos. No obstante, es posible encontrar ayuda y la mayoría de los síntomas relacionados con las emociones puede tratarse efectivamente en un gran número de personas. Estos tratamientos pueden incluir el empleo de fármacos, pero no necesariamente. Es importante que las personas afectadas por la EM, ya sea personal o profesionalmente, sean conscientes de los posibles cambios emocionales que pueden surgir, para asegurarse de buscar y facilitar la ayuda indicada.


Cortesía de ALCEM




El Animo varía con el tiempo en pacientes con esclerosis deprimidos

Reuters, 12 de mayo de 2006

Mientras que algunos síntomas son relativamente estables en el tiempo en los pacientes deprimidos que padecen esclerosis múltiple (EM), los síntomas anímicos son mucho más variables, indicó un estudio publicado en Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry. "Las estimaciones de la prevalencia de la depresión en pacientes con esclerosis múltiple son altas y suelen reducirse un 50 por ciento", escribieron los doctores Peter A. Arnett de la Penn State University, y John Randolph de la Dartmouth Medical School, en New Hampshire

Aunque muchos estudios transversales analizaron la depresión en pacientes con esclerosis multiple, existen pocos trabajos longitudinales.

Para solucionar esa falencia, los investigadores analizaron el curso y las variaciones longitudinales en el conjunto de los síntomas de la depresión en 53 pacientes con esclerosis múltiple.

El equipo de trabajo también evaluó la relación entre la terapia con interferón beta y la capacidad de los pacientes de manejar los síntomas de la depresión.

Los participantes de la investigación se sometieron dos veces y con tres años de diferencia, a dos pruebas para evaluar la depresión: el Inventario de Depresión de Beck  y el Inventario de Depresión Multiescala de Chicago.

Entre las primeras y segundas pruebas, se observaron correlaciones significativas para los datos del inventario de depresión de Beck y la mayoría de los elementos del de Chicago y, según los autores, esos resultados cambiaron poco en el tiempo.

Sin embargo, el elemento del Inventario de Chicago para evaluar el estado de ánimo no mostró una buena correlación con otros elementos de la prueba.

Los investigadores también descubrieron que los pacientes que mejoraron el estado de ánimo habían utilizado estrategias mucho más activas que aquellos en los que empeoró el estado anímico.

Comparados con los participantes en que el ánimo mejoró, el grupo de quienes empeoraron su estado anímico fue mucho más propenso a usar medicación con interferón beta en ambos momentos de las pruebas.

Las diferencias demográficas o las variables de enfermedad no parecieron influir en los síntomas de la depresión anímica, señalaron los autores.

"No obstante, es posible que otras variables, que no se midieron en este estudio, contribuyeran a incrementar la alteración anímica de los pacientes más que el uso del interferón beta", escribieron los investigadores.

"Una posibilidad es que los pacientes con tendencia a tener un estado de ánimo deprimido fueran más propensos a quejarse de problemas relacionados con la enfermedad y que, por ello, los médicos hayan sido más propensos a recetarles medicamentos modificadores de la enfermedad, como preparaciones con interferón beta", concluyeron los especialistas.


Fuente: http://salud.elperiodico.com/mejor-prevenir/nuestra-mente/actualidad/noticia/v/27/i/esclerosis-multiple-1.html