Europa Press, 29 de enero de 2003   

Un experto augura nuevos tratamientos contra la esclerosis múltiple en los próximos tres años
 
El tratamiento de la esclerosis múltiple (EM) "nunca ha tenido tantas opciones" y tan "prometedoras" como las que pueden surgir en los próximos tres años como resultado de terapias que actualmente se encuentran en ensayos clínicos, auguró hoy el profesor Alan J. Thompson, profesor de Neurología y Neurorehabilitación del Instituto de Neurología de la Universidad de Londres.

Durante su participación en la Jornada sobre Esclerosis Múltiple y Tratamiento Multidisciplinar, organizada hoy en Madrid por la Fundación La Caixa, el director del Hospital Nacional de Londres insistió también en la importancia de ofrecer una asistencia integral al enfermo, para lo que consideró queda aún "un largo camino por recorrer".

"No creo que jamás hayamos tenido tantas opciones como ahora" con posibilidades de aplicación en supresión de la inflamación causada por la patología, fomento de la reparación de daños o protección de axones; los tres objetivos actuales del tratamiento de EM, a falta de conocer el origen de la enfermedad, lo que permitiría su prevención, apuntó Thompson.

Tratamientos innovadores
En su opinión, en los próximos tres años van a estar disponibles "tratamientos mucho más innovadores" como resultado de los "numerosos proyectos que hay en marcha" y entre los cuales "muchos son muy prometedores". Por ello, aseguró ser "positivo" en cuanto a perspectivas de futuro para enfermos de EM y les pidió que se mantengan "lo más sanos posible porque en breve puede haber algo que ayude a su mejoría".

Entre estas promesas destacó el posible lanzamiento en el plazo de un año de un fámarco protector de axomas y de otro destinado a suprimir la inflamación y reducir recidivas basado en la mitoxantona. Por el contrario, el profesor lamentó el actual tratamiento deficiente del dolor en estos enfermos, que si bien puede no ser agudo, sí es crónico.

Destacó que su presencia afecta notablemente a la calidad de vida de los enfermos, al igual que el resto de síntomas más frecuentes, tales como fatiga, problemas de movilidad, de intestino y vejiga, a los que se suman problemas cognitivos, más sutiles y menos estudiados pero con importantes repercusiones. En cuanto a las posiblidades que ofrecen las investigaciones con células madre, Thompson relativizó su utilidad en EM asegurando que "hay otras muchas más prometedoras" y que pueden promover la curación.

Así, y a la espera de las innovaciones referidas, el especialista señaló que por el momento el concepto de tratamiento de estos pacientes ha de centrarse en procurar su rehabilitación "que no es curación, sino mejora de su calidad de vida", lo que se consigue con efectos a largo plazo, aunque la reducción de la discapacidad producida por la EM es menos probable y duradera.

Tratamiento multidisciplinar
Asimismo, este experto hizo hincapie en lo "crucial" que resulta para el paciente ofrecerle un "tratamiento y apoyo coordinado y multidisciplinar", que implique no sólo a las personas de su entorno, sino también a todos los profesionales de la salud que participan en su asistencia.

Para ello, el diagnóstico es "clave" porque aunque se disponga de nuevos criterios para la detección precoz de la enfermedad y en situaciones más difíciles, sólo son útiles si se saben manejar por parte de los profesionales. Además, este es el momento en el que el paciente tiene que tomar decisiones críticas para su futuro y ha de hacerlo con información y apoyo que permita su "autogestión", elemento que será igualmente "crucial" durante toda la rehabilitación.

"Tenemos que tener un modelo que funcione, no importa cual, que dé una atención social y sanitaria en cada país, pero que funcione; es decir que cumpla las necesidades cambiantes e importantes de las personas con EM, cuando ellos quieran, no nosotros y ese es realmente el desafío", espetó.

Sólo en este aspecto de coordinación y enfoque global del tratamiento reconoció el experto el adelanto de Estados Unidos respecto a Europa, asegurando que el Viejo Continente disfruta del mismo nivel de investigación y aplicaciones terapéuticas y no carece de ningún tratamiento disponible en Norteamérica.

"Estados Unidos tiene quizá una mayor coordinación y un enfoque mucho más global" de la rehabilitación, precisó el profesor, destacando también el aumento de colaboración de expertos y conocimientos entre ambos continentes experimentado en los últimos años.