Descripción de la esclerosis múltiple en lenguaje coloquial


La esclerosis múltiple es un trastorno crónico desmielinizante (pérdida de mielina, vaina de que recubre los nervios) del sistema nervioso central (SNC), en el que se producen múltiples áreas o placas de desmielinización. La enfermedad es de causa desconocida aunque se ha relacionado con múltiples factores genéticos, autoinmunes e infecciosos. No tiene origen genético, a pesar de que los riesgos de padecerla, son 5 a 10 veces más, para los hermanos de un paciente, que para la población general.

En países mediterráneos la prevalencia es de 10-30/100.000 y en España oscila sobre los 60/100.000, en nuestro país se calcula que hay unas 30.000 personas con esta enfermedad, que tiene un gran impacto social; ya que los pacientes que suelen estar entre los 20 y 50 años y afecta notablemente su ámbito laboral y personal.

No limita la esperanza de vida, por lo que los casos de esclerosis múltiple se mantienen vivos durante muchos años.

Los síntomas dependen de las áreas del SNC lesionadas y no todas las personas están afectadas de la misma manera. Clínicamente se presenta en forma de crisis o brotes de parálisis, ataxia (carencia de la coordinación de movimientos musculares), temblores, trastornos visuales y disartria (dificultad para articular palabras), debilidad, hormigueo, problemas de equilibrio, alteraciones visuales, temblor, rigidez muscular, problemas en la función sexual, sensibilidad al calor, problemas de memoria a corto plazo y ocasionalmente problemas de juicio o razonamiento. Generalmente los brotes ceden en dos o tres semanas, y van dejando secuelas de las que no se recuperan.

Se conocen las siguientes formas clínicas:

1/ Remitente-recurrente o en brotes

2/ Benigna

3/ Progresiva Secundaria

4/ Progresiva Primaria

La Esclerosis Múltiple es una de las enfermedades neurológicas en la que más se ha avanzado en los últimos diez años, tanto en el tratamiento como en la mejora de los síntomas, y se espera un futuro a largo plazo prometedor, con el empleo de factores neurotróficos y de los nuevo tipos de inmunoterapia.

El tratamiento de la enfermedad requiere de un abordaje multidisciplinar, en el que participan diversos especialistas en neurología, radiología, laboratorio, urología. Siempre deben tratarse las alteraciones y secuelas motoras mediante reeducación motora, guiada por un fisioterapeuta y ortopedista, cuyo principio fundamental es la conservación de una actividad.

El tratamiento farmacológico actual debe ser aplicado lo más precozmente posible, ya que detiene la evolución, pero las secuelas no se recuperan.

Durante los brotes agudos se emplean dosis elevadas de corticoides, inmunosupresores, o ACTH. Durante las etapas entre brotes o asintomáticas, son útiles para frenar la enfermedad, tres tipos de fármacos inmunomoduladores: copolímero, y los distintos interferones beta: el tipo 1a y el 1b. Estos últimos reducen la frecuencia e intensidad de los brotes y disminuyen las lesiones cerebrales nuevas.

El trasplante de médula ósea parece ser efectivo para tratar formas muy agresivas de esclerosis múltiple", pero por sus importantes efectos secundarios, no puede emplear en todos los pacientes".

La prevención y el correcto manejo de la enfermedad son las claves para vivir confortablemente con esta enfermedad.

La creación de centros de autoayuda, para pacientes con Esclerosis Múltiple, fomentará la ruptura del déficit de comunicación de algunos de estos pacientes, estrechando aún más la relación con su familia y amigos, en un ambiente de cordialidad coordinado por psicoterapeutas, fisioterapeutas, ortopedistas y neurólogos.

El conocimiento del tratamiento y las medidas preventivas, de cada síntoma que el paciente experimente, es vital para cada enfermo.

Autores y fecha de última revisión:  Drs. M. Izquierdo, A. Avellaneda; Febrero-2002



Fuente:
http://cisat.isciii.es/er/prg/er_bus2.asp?cod_enf=1838