09/09/2005
DM. Nueva York

Dos genes demuestran la evolución del cerebro humano



El cerebro humano sigue evolucionando. La revista Science aporta hoy nuevas pruebas sobre este hecho. Un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago publica dos trabajos sobre sendos genes cuyas variaciones indican una evolución en el hombre.

La evolución de las especies se produce de forma individual: uno o varios sujetos adquieren determinada mutación genética que les confiere mayor probabilidad de supervivencia, y los cambios se extienden a toda la población. Dos artículos que publica hoy Science realizados por el equipo de científicos de Bruce T. Lahn, profesor de Genética Humana de la Universidad de Chicago e investigador del Instituto Howard Hughes, revelan cambios en las secuencias de dos genes que parecen constituir la evidencia de que el cerebro humano se encuentra en plena evolución.

Los genes en cuestión son el productor de la enzima microcefalina y el gen aspm o gen asociado a la microcefalia anormal fusiforme; la pérdida y mutación de alguno de ellos están asociadas a la aparición de microcefalia humana, un síndrome caracterizado por la reducción del tamaño normal del cerebro.

Lahn y su equipo ya habían determinado cambios significativos que el gen de la microcefalina y el aspm experimentaron bajo condiciones de selección natural, al diferenciarse los primates no humanos de los humanos (ver DM del 15-I-2004). "A partir de esas conclusiones nos planteamos si la selección que se observaba en los genes de ambas especies se mantendría en la actualidad en los humanos", se pregunta Lahn. La respuesta al interrogante queda afirmativamente contestada con sus dos recientes trabajos.

El nuevo haplotipo del gen de la microcefalina apareció hace 37.000 años y lo comparten un 70 por ciento de los hombres. El haplotipo nuevo del aspm surgió hace 5.800 años y está en un 30 por ciento de los Homo sapiens. Se trata de dos periodos extraordinariamente cortos en términos evolutivos, pues son posteriores a la aparición del hombre, hace unos 200.000 años.

Hechos culturales
Cada una de las mutaciones emergió en paralelo a ciertos acontecimientos culturales especiales; así, la variante del gen de la microcefalina nace junto a la aparición de las artes, la música, las primeras prácticas religiosas y la tecnología; la mutación del aspm coincide en el tiempo con el desarrollo de Mesopotamia, la civilización más antigua conocida.
Según concluyen los autores del trabajo, el gen de la microcefalina y el aspm han continuado con esta tendencia de evolución adaptativa más allá de los cambios anatómicos experimentados por el hombre moderno.

Para realizar el estudio, los investigadores buscaron haplotipos de ambos genes en más de mil individuos de 59 etnias de todo el mundo. Al analizar las diferentes procedencias geográficas se dedujo que el nuevo haplotipo del aspm y sus variantes se encuentraban con más frecuencia en poblaciones de Europa, del norte de Africa, de Oriente Medio y del sur de Asia, mientras que eran más raras en pueblos del sur asiático, entre indígenas americanos y subsaharianos. El haplotipo del gen de la microcefalina es más usual en poblaciones distintas a las de Africa subsahariana.

Lahn matiza que estos datos no implican que existan etnias "más desarrolladas" que otras; "hay más variables como la interacción genética y la influencia ambiental".
El tamaño del cerebro tampoco implica necesariamente una inteligencia mayor. Hay estudios que han relacionado ambas variables, pero se ha comprobado que los cocientes intelectuales de hombres y mujeres son similares, a pesar de que el cerebro masculino es entre un 3 y un 4 por ciento mayor que el femenino.

En cambio, parece cierto que si el ser humano sobrevive otro millón de años, las estructuras cerebrales serán distintas a como las conocemos ahora.
(Science 2005; 309: 1.717-20/1.720-22).


Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/biotecnologia/genomica/es/desarrollo/558376.html