13 de enero de 2005
DM. Londres
Las células 'mágicas' de
Huang Hongyun
Un método
desarrollado por Huang Hongyun, del Xishan Workers Sanatorium, de
Pekín (China), del que se desconocen tanto el mecanismo de
acción como los efectos adversos, podría ser útil
en la reparación medular.
El Xishan Workers Sanatorium, uno de
los centros sanitarios más modernos de Pekín, en China,
se ha convertido en el centro de una de las principales controversias
éticas y científicas que rodean al uso de células
madre en intervenciones quirúrgicas. Desde octubre de 2004, cada
vez es mayor el número de pacientes que acuden a este centro
para ser tratados de diversos trastornos del sistema nervioso mediante
un método que no ha recibido ningún tipo de
aprobación o reconocimiento científico. Huang Hongyun,
neurocirujano de este hospital chino, asegura que es capaz de reparar
el daño provocado en la médula ósea mediante la
inyección de células procedentes de fetos abortados
directamente en la médula y el cerebro del paciente. Sin
embargo, se niega a participar en cualquier estudio clínico
controlado que pueda confirmar la eficacia de esta técnica,
según se informa en el último número de la revista
The Lancet.
Según Huang, su método
no sólo termina con la idea de que la paraplejia o la
tetraplejia no pueden ser tratadas de manera eficaz, sino que
además demuestra que los implantes celulares también
estabilizan a los pacientes que sufren esclerosis lateral
amiotrófica, con infartos cerebrales, esclerosis múltiple
o enfermedad de Parkinson.
Ante la consternación de los
científicos europeos y norteamericanos, Huang ha admitido que no
puede explicar del todo los resultados de sus trabajos y se niega
firmemente a participar en cualquier estudio clínico o
valoración ética. No obstante, indica que la
mejoría experimentada por los más de 500 pacientes
tratados en los últimos tres años no deja lugar a dudas
sobre la eficacia de este método.
"Nuestros resultados han cambiado
por completo los conceptos médicos vigentes en los
últimos cien años. No se trata de un milagro, sino de un
gran cambio", ha explicado Huang.
Cultivo celular
Según un trabajo publicado en
Chinese Medical Journal, el método de Huang consiste en el
cultivo de células procedentes del epitelio glomerular del bulbo
olfatorio de la nariz de los fetos abortados. El feto debe tener al
menos 16 semanas para alcanzar los mejores resultados y, según
el investigador, todas las madres han dado su consentimiento para el
uso de los embriones sin recibir compensación económica a
cambio.
En el proceso de cultivo, Huang
estima que el número de células se multiplica entre diez
y veinte veces, por lo que un solo feto no es suficiente para producir
el millón de células necesarias para tratar las lesiones
medulares. Entonces las células son separadas de su medio con
tripsina-EDTA, resuspendida en DMEN con serum a una densidad de 10.000
células por mL y luego trasplantadas arriba y abajo de la zona
dañada utilizando una jeringa hipodérmica. En
ningún momento se descomprime el líquido
cefalorraquídeo o se procede a la separación de las
vértebras.
Resultados
inmediatos
Según los datos aportados por
Huang, los pacientes con esclerosis lateral amiotrófica pueden
beneficiarse especialmente de los implantes celulares cultivados por
Huang Hongyun. En este caso el método es más directo, ya
que se abre el cráneo y se inyectan las células, en
ocasiones más de dos millones, directamente en las zonas
atrofiadas del lóbulo frontal. Para sorpresa de muchos
pacientes, esta intervención se realiza bajo anestesia local.
Según el neurocirujano chino, estas células "son muy
especiales, porque pueden mostrar distintos factores de crecimiento y
cambiar su propio entorno, lo cual facilita la recuperación de
las neuronas y las fibras nerviosas". Asimismo, estas células
cuentan con una cobertura especial y secreta que favorece la
regeneración de los axones. Al parecer, es esto lo que hace que
muchos pacientes muestren una recuperación inmediata tras la
intervención, mucho antes de que se detecte el crecimiento de
las células que deben reparar el daño en el sistema
nervioso. No obstante, cuando se le pregunta sobre este mecanismo de
acción, Huang se apresura a afirmar que "no está claro
cómo funciona el método, aunque debemos afrontar los
hechos: cualquier científico que venga y vea lo que estamos
haciendo podrá comprobar los mismos resultados que yo he
obtenido".
Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,581094,00.html