| La justificación para el uso de células madre adultas como
tratamiento para enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple
surgió de la esperanza de que tenían la capacidad para promover la
reparación del sistema nervioso central a través de la integración del
tejido y la diferenciación en células neuronales. La evidencia de estudios preclínicos sugieren que las células madre mesenquimales (CMM), un subconjunto de las células progenitoras adultas, son una terapia eficaz en modelos animales preclínicos de enfermedades neurológicas tales como la encefalomielitis autoinmune experimental, un modelo para la esclerosis múltiple y accidentes cerebrovasculares. En la encefalomielitis autoinmune experimental, la inyección intravenosa de CMM aminora el curso clínico y disminuye la desmielinización, infiltrados inmune, y la pérdida axonal. Sorprendentemente, estos efectos no requieren un injerto en el Sistema Nervioso Central por MSC, sino que se basan en la capacidad de las MSC para inhibir respuestas inmune patogénicas y la liberación de moléculas neuroprotectoras y pro-oligodendrogénicas que favorecen la reparación de tejidos. Estos resultados llevaron a la conclusión de que el uso terapéutico de las MSC deberían centrarse inicialmente en las personas con esclerosis múltiple y la inflamación persistente. Pequeños estudios clínicos en diferentes enfermedades neurológicas han sugerido que las MSCs son seguras, allanando el camino para ampliar la fase en dos estudios sobre el efecto de MSC en los resultados clínicos y los marcadores de actividad de la enfermedad. Origen: The Lancet - Julio 2011 |