Un equipo logra resultados alentadores con células madre para reparar el corazón
Este grupo de Valladolid concluye que cuatro de los diez pacientes
tratados muestran una mejora
EL PAIS | Sociedad - 17-11-2003
Un equipo de biólogos, hematólogos y cardiólogos vinculados a la Red de
Terapia Celular, en Valladolid, ha terminado un ensayo piloto en el que
ha tratado a 10 infartados con células madre de su propia médula ósea.
Cuatro de los pacientes han mostrado, seis meses después de la
intervención, una significativa recuperación de la función cardiaca,
probablemente debida a que las células madre han anidado en la zona
dañada y se han convertido en músculo cardiaco. El equipo espera
iniciar en tres meses un ensayo clínico con 100 pacientes. Sólo si ese
ensayo funciona, la técnica será validada. El trabajo es una
colaboración entre los equipos de Ana Sánchez, del Instituto de
Biología y Genética Molecular (IBGM), Alberto San Román, del Instituto
de Ciencias del Corazón del Hospital Clínico Universitario, y los
hematólogos del Hospital Río Ortega, todos en Valladolid. Los resultados
fueron presentados el viernes en Valladolid durante una reunión de la
Red de Terapia Celular, una asociación de laboratorios repartidos por
todo el país que coordina desde esa ciudad Javier García-Sancho.
"Entre cuatro y cinco pacientes muestran una mejora en la fracción de
eyección después de seis meses", afirma el cardiólogo San Román. "La
fracción de eyección se estima mediante ecografía y resonancia
magnética, y mide cuánto de bien funciona la contracción cardiaca. La
edad media de los pacientes era de 63 años, y les infundimos con un
catéter 62 millones de células en la coronaria. La infusión tuvo lugar
entre 9 y 23 días después del infarto, dependiendo del paciente. En
ocho pacientes, el miocardio infartado era ya necrótico antes de la
infusión. Ésos fueron los que estudiamos a fondo seis meses después,
porque el tejido necrótico nunca se regenera por sí solo".
Muy poco invasiva
La técnica es muy poco invasiva. Las células madre se infunden en la
coronaria a través de un catéter (tubito) introducido desde una pequeña
perforación en la ingle. La primera conclusión del ensayo piloto es que
la técnica no tiene efectos adversos. En ningún paciente hubo eventos
cardiacos importantes, ni tampoco arritmias, una posibilidad que
preocupaba a los médicos. En segundo lugar, la mejora en algunos
pacientes -San Román presentó imágenes muy elocuentes de ecografía y
tomografía de positrones- es lo bastante alentadora como para acometer
un ensayo mayor, que demuestre estadísticamente si la técnica merece la
pena o no.
Los cardiólogos han trabajado en paralelo con la bióloga celular Ana
Sánchez, del IBGM, que no sólo ha diseñado los protocolos para
seleccionar las células madre de los pacientes, sino que ha utilizado
una pequeña muestra (menos del 5%) de cada uno de ellos para estudiarla
a fondo en cultivos o en animales de laboratorio. Estos datos añaden
mucha fuerza al argumento del equipo.
Sánchez ha podido comprobar en ratones infartados que las células madre
de los pacientes anidan en la zona dañada del corazón, y que en pocos
días pierden su forma redondeada y se vuelven alargadas como las del
corazón. A las dos semanas, las células se han convertido en
cardiomiocitos (células del músculo cardiaco) por cualquier criterio
que se considere. Por ejemplo, tienen activados los genes de la actina
sarcomérica humana y de la conexina 43, dos marcadores estándar de los
cardiomiocitos diferenciados.
Sánchez ha utilizado también células madre humanas de cordón umbilical
-una excelente fuente de células madre adultas- para demostrar que, en
ciertas condiciones de cultivo, se agrupan en colonias y activan los
genes característicos de las células del músculo cardiaco. Lo que
ocurre después es asombroso: las colonias de células empiezan a latir
coordinadamente en la placa de cultivo. "La frecuencia de los latidos es
inferior a la del corazón real", dice Sánchez, "pero las células
muestran ritmos sincronizados por las mismas razones que el corazón
real: están unidas por 'gap junctions' [un tipo de canal complejo entre
células vecinas] e intercambian calcio a través de ellas". Fabricar un
corazón en una placa de cultivo es todavía un sueño irrealizable, pero
las imágenes de esos latidos, que Sánchez presentó el viernes "en
primicia", se parecen mucho a una luz al final del túnel.
El cuerpo humano no es más que un agregado de 10 billones de células,
cada una no muy distinta de una ameba. Y toda enfermedad consiste en la
avería o muerte de unas cuantas de esas células. El futuro de la
medicina es encontrar formas de reponer las células averiadas, y de eso
trató la reunión de la Red de Terapia Celular celebrada en Valladolid
al final de la semana pasada. La red cuenta entre sus miembros con los
científicos y médicos José López-Barneo, Jordi Alberch, Salvador
Martínez, Isabel Fariñas, Damián García-Olmo, Juan Hurlé, Lina Badimon
y Bernat Soria.
Si una conclusión se extrajo de la reunión es que el progreso de este
campo biomédico requiere un decidido impulso a la investigación con
células madre, tanto embrionarias como adultas.
Salud y células madre
Las células madre ya no son una mera promesa de futuro. Las
investigaciones presentadas en Valladolid por Ana Sánchez y Alberto San
Román (corazón), José López-Barneo (Parkinson), Constantino Sotelo
(cerebelo) y Bernat Soria (diabetes), por citar algunas, demuestran que
las células madre están instaladas en una vía segura para convertirse
en medicina a medio plazo.En palabras del presidente de la comisión de
trasplantes del Consejo de Europa, Rafael Matesanz, "todo indica que los
tres grandes problemas actuales de los trasplantes -la escasez de
órganos, el rechazo inmunológico y la calidad y seguridad de la pieza
trasplantada- se resolverán con las células madre".El fundador de la
Organización Nacional de Trasplantes llamó la atención sobre una
enmienda a la directiva sobre productos medicinales, aprobada por la UE
en junio pasado, que puede tener graves implicaciones para la terapia
celular, esté o no basada en células madre. La enmienda exige a las
células unos requisitos de calidad similares a los nuevos medicamentos.
Según Matesanz, "leída literalmente, imposibilitaría los trasplantes de
médula que se hacen ahora en los hospitales de toda Europa".Matesanz
repasó la situación legal de las células madre embrionarias en Europa, y
recordó que la mayoría de la UE está a favor de esos trabajos. "Las
estadísticas también muestran que los ciudadanos españoles son de los
más abiertos de Europa a estas investigaciones. Esto viene a demostrar
que la opinión pública española está más adelantada que sus
gobernantes". La conclusión de Matesanz tiene el sonido de un brindis:
"Salud y células madre".