| Entrevista a
la Dra. Rosario Blasco Quílez Servicio de Neurología, Unidad de Neuroinmunología, Clínica Puerta de Hierro, Madrid |
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Pregunta: La esclerosis múltiple constituye la primera causa de discapacidad por enfermedad entre los adultos jóvenes ¿A qué edad suele diagnosticarse y cuál es la forma de presentación más frecuente? Dra.
Rosario Blasco: El debut clínico de esta
patología suele observarse en adultos alrededor de la
tercera y la cuarta décadas de la vida, aunque existen casos
en los que la enfermedad puede aparecer en la infancia y en edades
más avanzadas. Pregunta: ¿El término debut clínico supone entonces que la enfermedad se ha podido iniciar antes de la aparición de los síntomas? Dra. Rosario Blasco: Existen abundantes evidencias que sustentan que en muchas ocasiones, la enfermedad se ha iniciado años antes de la aparición de datos clínicos que sustenten su diagnóstico. Por lo tanto, no es raro encontrar de forma casual lesiones desmielinizantes en personas clínicamente asintomáticas, y también es muy frecuente el hallazgo de lesiones antiguas en las resonancias magnéticas de pacientes que acaban de debutar clínicamente, si bien no debemos olvidar que el diagnóstico de esclerosis múltiple sigue siendo clínico y de exclusión, dado que no existe ningún síntoma ni exploración complementaria patognomónicos. Pregunta: ¿Qué papel tienen
entonces en el diagnóstico de esta enfermedad la neuroimagen
y el estudio del líquido cefalorraquídeo? Pregunta: ¿Cuáles serían esas otras enfermedades que habría que descartar en el diagnóstico de la esclerosis múltiple? Dra. Rosario Blasco: Fundamentalmente aquellas que puedan producir manifestaciones clínicas o lesiones multifocales y recurrentes en el sistema nervioso central, como por ejemplo, determinadas enfermedades inflamatorias o infecciosas. Además, en las formas de aparición tardía, habría que descartar la patología cerebral vascular, y en la esclerosis múltiple infantil, las leucopatías de causa metabólica y algunas enfermedades infecciosas cuya presentación es más frecuente en este rango de edad. De todas maneras, en estas formas precoces, el diagnóstico diferencial que más dudas podría plantear sería el de la encefalomielitis aguda diseminada, ya que esta entidad en muchas ocasiones es clínicamente indistinguible de una esclerosis múltiple de inicio, y los criterios de McDonald en cuanto a la diseminación en espacio en la resonancia magnética no son tan sensibles ni específicos como en el adulto. Pregunta: Recientemente se ha comercializado en España un anticuerpo monoclonal anti integrina α4β1 (natalizumab) para el tratamiento de esta enfermedad, ¿en qué tipo de pacientes está indicado? Dra. Rosario Blasco: Las indicaciones terapéuticas para las que la Agencia Europea del Medicamento ha aprobado este fármaco son:
Pregunta: ¿Pueden tratarse con natalizumab los pacientes que hayan recibido inmunosupresores? Dra. Rosario Blasco: Sí, ya que con seguridad una parte de los pacientes subsidiarios de recibir este tratamiento habrán recibido previamente inmunosupresores —solos o asociados a un tratamiento inmunomodulador— para intentar controlar la elevada o incapacitante actividad de la enfermedad; si bien se recomienda un periodo de lavado de seis meses y la evidencia de que el paciente sea inmunocompetente. Pregunta: En esta línea de desarrollo de
fármacos inmunomoduladores o inmunosupresores de alta
especificidad, además de los anticuerpos anti-integrina
α4β1, hay en marcha una serie de ensayos
clínicos con otros medicamentos orientados a un mejor
control de la actividad inflamatoria de la enfermedad. ¿Es
lógico esperar que esta nueva generación
terapéutica pueda retrasar en el tiempo o disminuir el
porcentaje de pacientes que van a desarrollar formas secundariamente
progresivas? |