Los anticuerpos antimielina en la esclerosis múltiple no determinan la progresión de la enfermedad
Jano On-line
26/01/2007
El
Dr. Xavier Montalbán, investigador del Instituto de
investigación del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona y director
de la Unidad de Neuroinmunología de este hospital, ha dirigido
un estudio sobre la esclerosis múltiple y ha participado en un
estudio multicéntrico europeo, constando entre los autores de
dos artículos publicados en "The New England Journal of
Medicine" que reúnen las conclusiones.
Conocer la
progresión de la enfermedad, saber si un síndrome aislado
progresará o evaluar la respuesta a un tratamiento, es complejo
en la esclerosis múltiple. Medir los anticuerpos antimielina
había sido hasta ahora uno de los parámetros que se
habían empleado. Sin embargo, "este estudio concluye que no
existe asociación entre la progresión de la enfermedad y
la detección de anticuerpos antimielina y, por lo tanto, cambia
la perspectiva y los parámetros bajo los que se había
evaluado la progresión de la Esclerosis Múltiple",
comenta el Dr. Montalbán.
El estudio realizado en el
Hospital Vall d'Hebron ha analizado la presencia de anticuerpos
anti-MOG y anti-MBP en 463 pacientes de este centro que han
experimentado un primero y único episodio sugestivo de
esclerosis múltiple y que en los estudios de diagnóstico
por la imagen mostraron como máximo dos lesiones también
sugestivas de esta enfermedad. Se ha medido los anticuerpos anti-MOG
(glicoproteína de la mielina de los oligodendrocitos) y anti-MBP
(proteína básica de la mielina) en pacientes que
participaban a un ensayo clínico con interfern beta-1b,
valorando la progresión de la enfermedad según unos
criterios diagnósticos o bien cambios de progresión en
las imágenes cerebrales.
El otro estudio, elaborado por
varios centros europeos, hizo lo mismo en una población
diferente, en este caso con 462 pacientes. Ambos trabajos han llegado a
las mismas conclusiones: no existe ningún tipo de
asociación entre la presencia de los anticuerpos mencionados y
la aparición de la enfermedad.
Cuando el año 2003
se publicaron los estudios que apuntaban a la existencia de esta
relación entre la presencia de anticuerpos, el
diagnóstico y la evolución de la enfermedad, los
laboratorios empezaron a implantar la técnica y los pacientes a
pedirla. Por lo tanto, tuvo unas claras repercusiones clínicas.
Las
conclusiones del estudio confirman que el riesgo de desarrollar una
esclerosis múltiple clínica definitiva no aumenta en las
muestras que contienen anticuerpos. De hecho se ha comprobado que el
riesgo disminuye en los pacientes que tienen anticuerpos anti-MOG y en
los que no tienen anticuerpos anti-MBP (Ig M), mientras que el riesgo
no aumenta en ninguno de los dos grupos: anti-MOG ni anti-MBP si lo que
detectamos son Ig G. Por lo tanto el uso de estos anticuerpos no nos
ayudan al pronóstico de las fases iniciales de la esclerosis
múltiple.
New England Journal of Medicine 2007;356:371-378
Fuente: http://db.doyma.es/cgi-bin/wdbcgi.exe/doyma/press.plantilla?ident=47804
Fuente: http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/especialidades/neurologia/es/desarrollo/731924.html