La alexitimia eleva el estrés asociado a EM


4-XI-2003
 
Atender las deficiencias emocionales del paciente puede mejorar el abordaje y tratamiento de las enfermedades psicológicas, según ha dicho Roger Gil, catedrático de Neurología de la Universidad de Poitiers (Francia), que ha participado en Oviedo en un curso de formación de la Sociedad Neurológica Asturiana.

El abordaje de la patología mental podría beneficiarse de una mayor aplicación de la neurología de la conducta y de las emociones. La infrautilización de esta disciplina da lugar a deficiencias en el diagnóstico y tratamiento de las perturbaciones de la vida emocional, alteraciones que por otro lado pasan desapercibidas y podrían situarse en el origen de numerosos trastornos psicosomáticos
Este es el planteamiento de Roger Gil, catedrático de Neurología de la Universidad de Poitiers y jefe de servicio de Neurología y Neuropsicología del Hospital Universitario de Poitiers (Francia), que ha participado en Oviedo en un curso de formación en neuropsicología y neurología de la conducta organizado por la Sociedad Neurológica Asturiana, de la que es secretario José Antonio Vidal, del Hospital Valle del Nalón, en Langreo.

Roger Gil ha reclamado una mayor atención para las deficiencias de la vida emocional y ha explicado que "la neurología de la conducta invita a humanizar el comportamiento de los especialistas frente al paciente". En este sentido, ha explicado que no basta con limitar el abordaje de las lesiones cerebrales al diagnóstico y tratamiento de las alteraciones motoras e intelectuales, sino que "las deficiencias de la vida emocional juegan un papel fundamental y no son atendidas como sería necesario".

 Gil ha mencionado algunas alteraciones cuyo diagnóstico en ocasiones resulta erróneo. En esta línea ha aludido al infradiagnóstico de un trastorno como la apatía, caracterizado por la ausencia de motivación y que se confunde frecuentemente con depresión: "Cuando el paciente presenta apatía sufre una desmotivación que exige para su recuperación una reeducación y rehabilitación estimulativa". El arsenal terapéutico para este trastorno es escaso, ceñido a sustancias dopaminérgicas o serotoninérgicas. "Un mejor conocimiento de los especialistas sobre la existencia de esta alteración emocional permite que sea buscada y diagnosticada".

EM y alexitimia
Por otro lado, la esclerosis múltiple (EM) es un tipo de patología que cursa en ocasiones con alexitimia, incapacidad para expresar las emociones. El interés de los psiquiatras por este proceso ha permitido poner sobre la mesa la hipótesis de que los sujetos con esta dificultad presentan un mayor riesgo de desarrollo de trastornos psicosomáticos.

En consecuencia, la EM ha proporcionado un modelo para estudiar esta cuestión, a partir de la atrofia del cuerpo calloso que permite la comunicación de los dos hemisferios. "Las emociones son interpretadas por el hemisferio cerebral derecho, pero esa información no es bien transmitida al hemisferio izquierdo relacionado con el habla", ha señalado Gil. Este conocimiento permite "avanzar en el estudio del trastorno de alexitimia y el origen y consecuencias del desequilibrio entre los hemisferios".

Cuando la EM cursa con alexitimia podría encontrarse este trastorno en el origen de los brotes de la patología. "La dificultad de expresión de las emociones aumenta el estrés y éste da lugar a una exacerbación de la enfermedad; el brote constituye en estos casos un modo de expresión del cuerpo de las emociones que no ha verbalizado".

Gil ha destacado la importancia de reforzar la alianza entre la neuropsicología y la neurología de la conducta con la psiquiatría para conseguir un mejor diagnóstico y tratamiento de la patología mental.


Fuente: http://www.diariomedico.es/edicion/noticia/0,2458,410026,00.html