

Jano Online
02/05/2007
La administración de rituximab, anticuerpo monoclonal anti-CD20, en el manejo de la esclerosis múltiple remitente-recurrente se asocia con una disminución de los signos de actividad de la enfermedad. Así ha venido constatado por los resultados del ensayo clínico en Fase II, de diseño doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo, presentados en el día de ayer en la 59 Reunión de la Academia Americana de Neurología (AAN) que se está celebrando en Boston, Estados Unidos. En palabras del Dr. Stephen Hauser, director del Departamento de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos, “aún carecemos de tratamientos efectivos y seguros para tratar la esclerosis múltiple recurrente-remitente. De ahí la trascendencia de los resultados de este trabajo, en el que se constata el importante papel que juegan los linfocitos B en esta enfermedad”.
Los 104 pacientes
incluidos en el estudio recibieron bien tratamiento con rituximab
–dos
infusiones separadas por un período de dos semanas-, bien
placebo.
Transcurridas 24 semanas de seguimiento, la proporción de
recaídas en
el grupo tratado con rituximab se estableció en 14,5,
significativamente inferior, por tanto, a las 34,3
–reducción relativa
del 58%– observadas en la rama placebo.
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Un fármaco que se emplea para tratar el linfoma no Hodgkin y la artritis reumatoide ha mostrado efectos positivos en el tratamiento de la forma más común de esclerosis múltiple en un pequeño ensayo clínico durante un periodo de tiempo corto.
Según los resultados de un estudio que se publica
hoy en The New England Journal of Medicine, rituximab reduce el
número de lesiones inflamatorias que se forman en las fibras
nerviosas en el cerebro de los pacientes con esclerosis
múltiple (EM).
También se consigue reducir de forma significativa los
síntomas clínicos de la enfermedad; es decir, las
alteraciones temporales o esporádicas en la
visión o la pérdida de movilidad de los miembros.
Los datos del trabajo muestran evidencias de la implicación
de las células B en la patogénesis de las
recidivas de la esclerosis múltiple.
El equipo de Stephen Hauser, del Departamento de Neurología
de la Universidad de California en San Francisco, ha llevado a cabo
este ensayo en fase II y doble ciego de 48 semanas en el que se
incluyeron 104 pacientes con esclerosis múltiple con
recidivas y remitente. El grupo se planteó el empleo de
rituximab porque es un anticuerpo monoclonal que se dirige de forma
selectiva a los linfocitos CD20 y los reduce.
Pequeña muestra
Un grupo de 69 pacientes recibió 1.000 mg de rituximab
intravenoso, y 35 tomaron placebo durante los días 1 y 15.
El objetivo principal del estudio fue la cifra total de lesiones
potenciadas con gadolinio y detectadas mediante resonancia
magnética de los cerebros en las semanas 12, 16, 20 y 24.
El seguimiento clínico durante las 48 semanas
incluía la seguridad, la proporción de pacientes
con recidivas y la tasa anual de recaídas. Si se comparaban
con los pacientes que recibían placebo, los tratados con
rituximab redujeron sus lesiones en las semanas 12, 16, 20 y 24, y el
total de las nuevas en el mismo periodo.
Los resultados se mantuvieron durante 48 semanas. Además, la
proporción de pacientes del grupo de rituximab con recidivas
se redujo considerablemente en las semanas 24 y 48. Más
pacientes del grupo de rituximab, si se comparaban con los del grupo
placebo, desarrollaron efectos adversos en las primeras 24 horas
después de la infusión del fármaco,
pero, tras la segunda, se igualaron las molestias.
(N Engl J Med 2008; 358: 676-688).

Un tratamiento con el anticuerpo monoclonal rituximab, un producto que interfiere con los linfocitos B del sistema inmune, ha sido suficiente para que un pequeño grupo de pacientes afectados de esclerosis múltiple (EM) que participaban en un ensayo experimental evidenciaran claros signos de mejoría durante casi un año. Los resultados de esta investigación preliminar sugieren nuevas formas de atacar a una de las enfermedades neurodegenerativas más invalidantes.
El trabajo, publicado en el último The New England Journal of Medicine, revela el potencial de este fármaco como terapia candidata para la EM. Esta enfermedad autoinmune se caracteriza porque ciertas células del sistema de defensa del organismo atacan las vainas de mielina que recubren las fibras del sistema nervioso central. El resultado son una serie de cicatrices o placas escleróticas en distintos puntos entre el cerebro y la médula espinal, que acaban interrumpiendo la conexión nerviosa y afectando a la función motora y sensorial.
Una
de las
formas más comunes de la dolencia
es la denominada remitente-recurrente, que se manifiesta en forma de
brotes. Los síntomas neurológicos (como la
pérdida de movilidad de una extremidad o de
visión en un ojo) son temporales, aunque con cada nueva
crisis se produce un deterioro progresivo.
Hasta ahora se aceptaba que las lesiones típicas de la EM se debían a la acción inflamatoria mediada por los linfocitos T del sistema inmune. Las terapias que se emplean actualmente, como el interferon beta y el natalizumab (otro anticuerpo monoclonal), se desarrollaron a partir de esta teoría. Estos productos reducen las recaídas y el riesgo de progresión hacia la discapacidad en los casos recurrentes-remitentes, pero no existe una terapia capaz de intervenir en la fase precoz de la dolencia y prevenir las lesiones inflamatorias que dañan la mielina.
Investigaciones previas habían señalado que otros componentes del sistema inmune, además de los linfocitos T, podían estar implicados en este proceso patológico. Y en el líquido cefaloraquídeo de enfermos de EM se habían identificado señales de actividad de las células B. Con estos datos, un grupo de investigadores de EEUU y Canadá comprobó la eficacia del rituximab, que inhibe la acción de los linfocitos B CD20 (y aborta, de paso, la activación de los T) en un grupo de 104 pacientes con EM remitente-recurrente.
De éstos, 69 recibieron dos perfusiones de 1.000 miligramos del producto y el resto un placebo para comparar los resultados. Su evolución se siguió mes a mes durante casi un año mediante resonancia magnética para comprobar las posibles lesiones. Los primeros mostraron menos daños en el escáner y sufrieron significativamente menos recaídas. Los efectos secundarios asociados al fármaco fueron leves o moderados. Estos hallazgos son preliminares y deberán confirmarse en ensayos de mayor envergadura.
Fuente: http://www.elmundo.es/suplementos/salud/2008/745/1203116408.html
Los resultados de un ensayo en fase 2 con rituximab muestran que se puede reducir el número de lesiones cerebrales inflamatorias y de recaídas clínicas en pacientes con esclerosis múltiple con recaída-remisión en 48 semanas.
Rituximab es un anticuerpo quimérico terapéutico que actúa selectivamente por unión y eliminación selectiva de los linfocitos B CD20+.
Los resultados de este estudio, publicados en The New England Journal of Medicine, apoyan la idea de la participación inmunopatológica de las células B en la esclerosis múltiple ya que se encontró una reducción significativa (91% )de las lesiones en T1, producidas por gadolinio, en los pacientes que recibieron rituximab en comparación con los controles.
En relación con las recaídas clínicas, la proporción de pacientes con recaídas se redujo en el grupo tratado con rituximab frente al grupo tratado con el placebo.